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9 de mayo de 2010

Curso Bíblico. Cuarta Entrega

Moisés y el Éxodo. La liberación de Egipto.: Hoy nos toca ver la página más importante de la Biblia en el Antiguo Testamento: Moisés y la salida de Egipto. Así como la Historia de la Salvación decíamos que arrancaba en Abraham, dejando el principio del paraíso, la Historia de Israel arranca propiamente de moisés, de la salida de Egipto y del Sinaí. De los que llamamos en la Biblia el Éxodo. Desde los Profetas hasta Jesucristo y los Apóstoles, el Éxodo será la referencia de todo el Antiguo Testamento.
El Codero – Celebración de la Pascua.: Hoy nos toca hablar del Cordero pascual, que tuvo tanta importancia en la salida de Israel de la esclavitud de Egipto, y que tiene mucho más importancia por el significado que entrañaba en referencia de Jesucristo, el “Codero de dios que quita el pecado del mundo”. El sacrificio del cordero lo renovaría después Israel año tras año y siglo tras siglo en el día de la Pascua hasta que Jesucristo le diera su cumplimiento definitivo en la noche de la Última Cena.
El desierto. Desde Egipto al Sinaí.: ¿Qué hizo el pueblo de Israel Al salir de Egipto hasta llegar al Sinaí? A pesar de tantos prodigios como había visto, el pueblo empezó a rebelarse contra Dios en la persona de Moisés, apenas s presentaron las dificultades. Esta página de hoy, “El Desierto. Desde Egipto al Sinaí” es muy aleccionador y nos muestra la fidelidad de Dios a pesar de tantas infidelidades del pueblo. Dios, siempre perdonando por mucho que pequemos, apenas ve nuestro arrepentimiento.
La Alianza - Los hechos del Sinaí.: ¿Qué hicieron Dios y el pueblo de Israel en el monte Sinaí? Allí se establecieron los dos una alianza, un pacto, un contrato. En la Biblia se le llama siempre “La Alianza”. Y este va a ser nuestro tema de hoy: La Alianza. Con ella, dios se comprometía a ser el Dios, el protector, el salvador de Israel, y prometía cumplir todo lo que había ofrecido a los Patriarcas. E Israel se comprometía a no tener otro dios que a Yahvé y a cumplir los Mandamientos que Dios les daba.
La Ley .: ¿Sabemos lo que era para los judíos la ley? ¿Qué es lo que quiere decir la Biblia cuando habla de la Ley? No se refiere precisamente a los Diez Mandamientos, sino a todo lo que esta contenido en los cinco primeros de la Biblia, llamados “el Pentateuco”, o sea, el Génesis, El Éxodo, El Levítico, Los Números y El Deuteronomio. Esto era el Pentateuco. Esto era la Ley. Y eso es lo que vamos a ver hoy: ¿Qué es la Ley en la Biblia?.

Consagración del Nuevo Templo Parroquial


Emotiva consagración del nuevo templo parroquial de San Martín

Lunes, 03 de Mayo de 2010 - DIARIO NORTE (http://www.diarionorte.com/noticia.php?numero=47386)

GENERAL SAN MARTIN (Agencia) --Entre los principales acontecimientos vividos aquí con motivo del 101º aniversario de la fundación de la ciudad, se destaca la consagración del nuevo templo de la parroquia San Antonio, rito que se cumplió en el marco de una santa misa presidida por monseñor Fabriciano Sigampa, arzobispo de la diócesis de Resistencia, acompañado por el párroco Germán Toninato y otros religiosos.

La liturgia contó con la presencia del gobernador Jorge Capitanich, del intendente Aldo Leiva y demás autoridades. El culto fue solemne pero también muy emotivo. Hubo sobradas muestras de complacencia y alegría. También se pudieron escuchar claros mensajes respecto de que se trata de un edificio parroquial que acogerá en su interior al pueblo de Dios, donde tendrán prioridad la mesa de la Palabra, diferentes ceremonias religiosas y otras fuentes sacramentales que constituyen el alimento necesario para su crecimiento espiritual cristiano.
Si hay que desplegar la idea de la edificación desarrollada hasta su punto final, necesaria y fundamentadamente hay que hablar de un templo completo en todas sus partes, fruto mayoritariamente del aporte comunitario y del apoyo estatal. Del mismo modo, la feligresía comprendió que cada uno es una piedra viva en el templo, pero no aislada, no autónoma, no autosuficiente, porque cada uno sólo puede edificarse en Cristo, mientras que sin El toda la construcción estaría destinada a derrumbarse, por lo que cada uno debe edificarse, junto con los otros hermanos.

25 de abril de 2010

Experiencia de Dios en la post-modernidad, ¿es hoy posible?

La post-modernidad ha tenido un efecto claro: se piensa que se sabe del cristianismo, que se le conoce, y viene ya de vuelta de todo. La experiencia cristiana es sustituida por las costumbres cristianas populares, profundamente arraigadas en la cultura: calendario de fiestas, procesiones, etc., pero desvinculadas de su contenido profundo y verdadero. La post-modernidad, ¡qué ilusa!, cree que el cristianismo ya nada tiene que decir, nada que aportar, nada que construir, lo considera agotado, pasado, un producto cultural más.

Con este planteamiento de fondo, la post-modernidad va apagando la sed interior del hombre, mejor, la va calmando como puede sin poder satisfacerla, apaga la inquietud afirmando que no se van a encontrar respuestas, y deja la inteligencia suspendida en el aire, y la conciencia adormecida. Los sentidos interiores del hombre se quedan aletargados, entumecidos, incapaces de reaccionar.

Benedicto XVI habla así de esta situación, que es la del hombre post-moderno, y la dificultad real para evangelizar, para que Cristo tenga un impacto en el hombre que le provoque y despierte:

“San Gregorio Magno, en su exposición de este texto, trató de ir más a fondo y se preguntó: "¿Cómo es posible que un hombre diga "no" a lo más grande que hay, que no tenga tiempo para lo más importante; que limite a sí mismo toda su existencia?". Y responde: en realidad, nunca han hecho la experiencia de Dios; nunca han llegado a "gustar" a Dios; nunca han experimentado cuán delicioso es ser "tocados" por Dios. Les falta este "contacto" y, por tanto, el "gusto de Dios"... Nuestra tarea consiste en ayudar a las personas a gustar, a sentir de nuevo el gusto de Dios.

En otra homilía, san Gregorio Magno profundizó aún más la misma cuestión, y se preguntó: "¿Cómo es posible que el hombre no quiera ni tan sólo "probar" el gusto de Dios?". Y responde: cuando el hombre está completamente ocupado con su mundo, con las cosas materiales, con lo que puede hacer, con todo lo que es factible y le lleva al éxito, con todo lo que puede producir o comprender por sí mismo, entonces su capacidad de percibir a Dios se debilita, el órgano para ver a Dios se atrofia, resulta incapaz de percibir y se vuelve insensible. Ya no percibe lo divino, porque el órgano correspondiente se ha atrofiado en él, no se ha desarrollado. Cuando utiliza demasiado todos los demás órganos, los empíricos, entonces puede ocurrir que precisamente el sentido de Dios se debilite, que este órgano muera, y que el hombre, como dice san Gregorio, no perciba ya la mirada de Dios, el ser mirado por él, la realidad tan maravillosa que es el hecho de que su mirada se fije en mí...

¿Qué debemos hacer?... Aprended a pensar como pensaba Cristo; aprended a pensar como él. Este pensar no es sólo una actividad del entendimiento, sino también del corazón. Aprendemos los sentimientos de Jesucristo cuando aprendemos a pensar como él y, por tanto, cuando aprendemos a pensar también en su fracaso, en su experiencia de fracaso, y en el hecho de que incrementó su amor en el fracaso.

Si tenemos sus mismos sentimientos, si comenzamos a ejercitarnos en pensar como él y con él, entonces se despierta en nosotros la alegría con respecto a Dios... Creo que lo primero es entrar nosotros mismos en contacto íntimo con Dios, con el Señor Jesús, el Dios vivo; que en nosotros se fortalezca el órgano para percibir a Dios; que percibamos en nosotros mismos su "gusto exquisito".

Eso dará alma a nuestra actividad, pues también nosotros corremos el peligro de trabajar mucho, en el campo eclesiástico, haciéndolo todo por Dios, pero totalmente absorbidos por la actividad, sin encontrar a Dios. Los compromisos ocupan el lugar de la fe, pero están vacíos en su interior.

Por eso, creo que debemos esforzarnos sobre todo por escuchar al Señor, en la oración, con una participación íntima en los sacramentos, aprendiendo los sentimientos de Dios en el rostro y en los sufrimientos de los hombres, para que así se nos contagie su alegría, su celo, su amor, y para mirar al mundo como él y desde él. Si logramos hacer esto, entonces también en medio de tantos "no" encontraremos de nuevo a los hombres que lo esperan y que a menudo tal vez son caprichosos ―como dice claramente la parábola―, pero que desde luego están llamados a entrar en su sala.

Una vez más, con otras palabras, se trata de la centralidad de Dios; y no precisamente de un Dios cualquiera, sino del Dios que tiene el rostro de Jesucristo. Esto es muy importante hoy. Se podrían enumerar muchos problemas que existen en la actualidad y que es preciso resolver, pero todos ellos sólo se pueden resolver si se pone a Dios en el centro, si Dios resulta de nuevo visible en el mundo, si llega a ser decisivo en nuestra vida y si entra también en el mundo de un modo decisivo a través de nosotros” (Benedicto XVI, Homilía en la Misa concelebrada con los Obispos de Suiza, 7-noviembre-2006).
FUENTE: http://corazoneucaristicodejesus.blogspot.com

26 de febrero de 2010

Para Pensar ... Cuentos Para Cuaresma

Érase una vez que había un rey que vivía bien su fe cristiana y que no tenía hijos. Por ello, envió a sus heraldos a colocar un anuncio en todos los pueblos diciendo que cualquier joven que reuniera los requisitos para aspirar a ser el sucesor al trono, debería entrevistarse con el Rey. Pero debía cumplir dos requisitos: Amar a Dios y a su prójimo.

En una aldea lejana, un joven huérfano leyó el anuncio real. Su abuelo, que lo conocía bien, no dudó en animarlo a presentarse, pues sabía que cumplía los requisitos, pues amaba a Dios y a todos en la aldea. Pero era tan pobre que no contaba ni con vestimentas dignas, ni con el dinero para las provisiones de tan largo viaje.

Su abuelo lo animó a trabajar y el joven así lo hizo. Ahorró al máximo sus gastos y cuando tuvo una cantidad suficiente, vendió todas sus escasas pertenencias, compró ropas finas, algunas joyas y emprendió el viaje. Al final del viaje, casi sin dinero, se le acercó un pobre limosnero. Tiritando de frío, vestido de harapos, imploraba: “Estoy hambriento y tengo frío, por favor ayúdeme...” El joven, conmovido, de inmediato se deshizo de sus ropas nuevas y abrigadas y se puso los harapos del limosnero. Sin pensarlo dos veces le dio también parte de las provisiones que llevaba.

Cruzando los umbrales de la ciudad, una mujer con dos niños tan sucios como ella, le suplicó: “¡Mis niños tienen hambre y yo no tengo trabajo!” Sin pensarlo dos veces, le dio su anillo y su cadena de oro, junto con el resto de las provisiones.

Entonces, en forma titubeante, llegó al castillo vestido con harapos y sin de provisiones para el regreso. Un asistente del Rey lo llevó a un grande y lujoso salón donde estaba el rey. Cuál no sería su sorpresa cuando alzó los ojos y se encontró con los del Rey. Atónito dijo: “¡Usted... usted! ¡Usted es el limosnero que estaba a la vera del camino!” En ese instante entró una criada y dos niños trayéndole agua, para que se lavara y saciara su sed. Su sorpresa fue también mayúscula: - “¡Ustedes también! ¡Ustedes estaban en la puerta de la ciudad!” El Soberano sonriendo dijo: “Sí, yo era ese limosnero, y mi criada y sus niños también estuvieron allí”.

El joven tartamudeó: “Pero... pe... pero... ¡usted es el Rey! ¿Por qué me hizo eso?” El monarca contestó: “Porque necesitaba descubrir si tus intenciones eran auténticas frente a tu amor a Dios y a tu prójimo. Sabía que si me acercaba a ti como Rey, podrías fingir y no sabría realmente lo que hay en tu corazón. Como limosnero, no sólo descubrí que de verdad amas a Dios y a tu prójimo, sino que eres el único en haber pasado la prueba. ¡Tú serás mi heredero! --sentenció el Rey-- ¡Tú heredaras mi reino!”.

El relato nos debe hacer pensar si sabemos dar también con generosidad. Cuaresma es un tiempo para descubrir de nuevo la misericordia de Dios para que también nosotros lleguemos a ser más misericordiosos con nuestros hermanos”. Cristo ya se ha dado generosamente por nosotros y espera que hagamos lo mismo con los demás.

LECTIO DIVINA PARA EL TIEMPO DE CUARESMA

Lectio Divina 03 - Tiempo de Cuaresma y Triduo Pascual

17 de febrero de 2010

Retiro de Cuaresma

La Radio Franciscana (www.franciscanradio.org) y los obispos católicos de los Estados Unidos proponen para esta cuaresma  un “Retiro en la radio” o en la red usando el Windows Media Player, o Real Player, o cualquier  MP3 player, incluyendo Apple’s iPod. Es una oportunidad para enfocar claramente lo que Dios nos dice en esta Cuaresma. Cada semana un obispo guía nuestra reflexión a través de los Evangelios de la Cuaresma.
Los archivos pueden ser escuchados on line o descargarse en diversos formatos. 


Descargar Retiro

16 de febrero de 2010

MENSAJE DEL BENEDICTO XVI PARA LA CUARESMA 2010

Como todos los años el Papa BENEDICTO XVI ha hecho público su mensaje para la CUARESMA.
En el inicio del mensaje el Papa nos dice: "Cada año, con ocasión de la Cuaresma, la Iglesia nos invita a una sincera revisión de nuestra vida a la luz de las enseñanzas evangélicas. Este año quiero proponeros algunas reflexiones sobre el vasto tema de la justicia, partiendo de la afirmación paulina: «La justicia de Dios se ha manifestado por la fe en Jesucristo» (cf. Rm 3,21-22)."



8 de febrero de 2010

El Amor todo lo Transforma

REMA MAR ADENTRO (Lucas 5,1-11)


7 de febrero de 2010 - V Domingo del Tiempo Ordinario- Ciclo “C"
“En mar abierto”: amplitud y profundidad de la Misión

Isaías  6,1-8
Salmo  137
1Corintios  15,1-11
Lucas  5,1-11



Rema mar adentro y echen las redes... Y, dejándolo todo, lo siguieron” (Evangelio, v. 4.11). Así, Pedro y sus compañeros. Lo mismo que Isaías, Pablo... y todos los que, a lo largo de los siglos, han acogido la invitación-mandato del mismo Señor de salir para una misión. Múltiples son las vocaciones y misiones, distintas en sus formas, recorridos y circunstancias, pero idénticas en su origen y finalidad. Las tres lecturas de este domingo presentan tres vocaciones típicas: Isaías, Pablo, Pedro, las cuales, aun siendo vocaciones personales y específicas, tienen muchos elementos comunes, p. ej. éstos:

- 1. La iniciativa de Dios es el punto de partida de cualquier vocación-misión. Él es el que llama y envía. Isaías, en medio de una extraordinaria manifestación divina (I lectura), escucha la llamada de Dios que busca a alguien para enviarlo (v. 8). A Pablo se le aparece el mismo Cristo resucitado (II lectura) y le revela lo que debe anunciar (v. 3.8). Lucas describe detalladamente la escena: Jesús predica desde la barca de Pedro (Evangelio), luego lo invita a remar mar adentro, a echar las redes, y hace de él un pescador de hombres (v. 4.10).

2. En la aventura de la vocación-misión es fundamental la experiencia de Dios, percibido como grande y santo, en contraste con la pobreza e indignidad del apóstol. No se trata de tener visiones, sino experiencias interiores, que son diferentes para cada uno, pero necesarias para todos. Ante Aquel que es Tres-veces-santo,Isaías se siente perdido, hombre de labios impuros, luego purificado (v. 3.5.7). Por su parte, Pablo se declara el último, indigno y perseguidor (v. 8-9). Y Pedro, ya tocado por la palabra de Jesús y asombrado por la pesca milagrosa, se reconoce pecador, se arroja a los pies de Jesús y le ruega que se aparte de él (v. 8-9). Pero, ya queda claro que Dios ha optado por servirse de frágiles instrumentos para realizar su salvación: los purifica y habilita para que sean operadores de la misma.

- 3. El Señor llama para confiar una misión. Puede ocurrir que al comienzo la tarea no sea clara; se hará concreta más adelante. Lo que importa es la disponibilidad incondicional por parte de la persona llamada, una firma en blanco, como en el caso de Isaías (v. 8). Para Pablo la tarea consiste en anunciar el Evangelio: Cristo muerto y resucitado (v. 3-4.11). Pedro y los otros están llamados a remar mar adentro, a ser pescadores de hombres en un mundo vasto y complejo (v. 4.10).

- 4. La respuesta es el seguimiento: una respuesta que cambia la vida del apóstol. “Aquí estoy, mándame”, contesta Isaías (v. 8). Pablo está contento con ser lo que es, de haber trabajado y predicado (v. 10-11). Pedro y sus compañeros dejan las barcas y siguen al nuevo Rabí (v. 11).

- 5. La fuerza de la misión viene de Dios, no del apóstol. El fuego purificador ha quemado todas las resistencias eIsaías se anima a ir, enviado por el Señor (v. 8). Pablo reconoce que está actuando “por la gracia de Dios” (v. 10). APedro ya no le importa exponerse al riesgo de otra pesca infructuosa, e incluso a lo ridículo de pescar en pleno día. Se fía de Cristo: “por tu palabra...” (v. 5). Yendo en contra de toda lógica humana, está dispuesto a pescar a medio día.

El "duc in altum" (rema mar adentro, v. 4) es la orden audaz de Jesús a Pedro: sumergirse en el vasto mar del mundo, enfrentarse al poder del mal y a sus fuerzas mortíferas. Se trata de encontrar a las personas allí donde estén, llevándoles un mensaje de salvación, devolverlos a la vida, así como ya lo explicaba S. Ambrosio: “Los instrumentos de la pesca apostólica son como las redes; en efecto, las redes no causan la muerte del que queda atrapado, sino que lo guardan en vida, lo sacan de los abismos a la luz y desde lo profundo llevan a la superficie al que estaba sumergido”.El proyecto global de Dios es para la vida, para fortalecer, acrecentar la vida. Cristo no retira a sus pescadores del mundo, los quiere presentes en en el mundo, pero los guarda del Maligno (Jn 17,15).

La acción del "duc in altum" (gr. ‘eis to bathos’) indica la vastedad, la dispersión por los caminos del mundo, pero sobre todo la profundidad a la que está llamada la misión. Jesús no confía a Pedro y a sus amigos una tarea sencilla, de superficie, sino de alta mar. Se señala aquí la obra de la evangelización en su complejidad, que abarca metas vitales, como: anuncio de Cristo, inicio de la comunidad, inculturación, promoción humana. Una misión exigente, abierta a cada pueblo y cultura.

El “duc in altum” es un estímulo para empresas valientes. Partiendo del 'duc in altum' Juan Pablo II presentó el programa misionero de la Iglesia para el Tercer Milenio. Un programa que se realiza “aguzando la vista” y con un “gran corazón”. (*)  Si se quiere llegar lejos, es preciso mirar muy alto. Sin mediocridad, ni miedo. El Espíritu empuja a la Iglesia misionera a ir sempre más allá. A todos.
Fuente: www.omp.es