23 de marzo de 2014

CURSO BIBLICO. SEXTA ENTREGA

Seguimos posteando el Curso Bíblico elaborado por el P. Anthony J. Paone SJ
Juda e Israel .: Con Salomón había llegado el pueblo de Israel a un esplendor muy grande . Pero Salomón fue infiel a Dios, quebrantando la alianza y adorando a dioses extranjeros. Y vino el castigo bien duro de Dios. De las doce tribus que componían todo el reino, diez se separaron y constituyeron un reino independiente, el de Israel. Y Judá, con Jerusalén con capital, solo le quedó dos tribus. En adelante, el pueblo de Dios va a estar constituido por dos renos: Judá e Israel. Lo vamos a ver ahora.
Los Profetas. Su misión en el Pueblo de Dios.: Continuamente nos encontramos en la Biblia con los Profetas, sobre todo en el Antiguo Testamento. ¿Sabemos quiénes eran los Profetas y el papel tan decisivo que jugaban dentro del pueblo de Dios? Hoy vamos a hablar expresamente de los Profetas. Son personas muy interesantes y tenían una importancia excepcional. Empezaron, digamos, con Moisés, y terminaron con el Profeta de los Profetas, Jesús. Vamos a presentarles una gran atención.
Elías y Eliseo. Dos profetas de acción.: Entre todos los profetas de los cuales hablábamos en la lección anterior, destacan de manera sobresaliente Elías y Eliseo. No dejaron ningún escrito, pero la Biblia habla de ellos de manera extraordinaria. Hoy los vamos a contemplar nosotros como prototipos del profeta valiente que no tiene miedo a nada ni a nadie cuan do se trata de defender la causa de Dios. Elías, el del Monte Carmelo y el del carro de fuego, Eliseo el, que sabe imitar en todo a su invencible maestro.
Amos y Óseas. Profetas del amor y de la justicia de Yahvé.: Entre Hoy vamos a presentar a los profetas Amós y Óseas, que amenazan a Israel con el castigo que les viene encima sino se convierten a Yahvé Dios. Amós, pastor y labriego, tiene un estilo rudo pero encantador. Óseas, por el contrario, a pesar de lo duro de su profecía, usa un lenguaje tan tierno que a veces resulta conmovedor, cundo presenta a dios como un amante que no se da por vencido hasta rendir a la esposa infiel. Son bellos estos dos profetas Amós y Óseas.
Fin de Israel. Asiría destruye el Reino del Norte.: ¿Qué paso con Israel, el Reino del Norte? Desapareció. Vamos a ver hoy como tanta infidelidad a Dios tenía que acabar como anunciaban los profetas: O Israel se convierte, o la paga. No había otro remedio, después de tanto aviso y de tanto amenaza de Yahvé. La paciencia de Dios había llegado al extremo. No solamente los individuos en particular; también los pueblos como tales deben respeto y obediencia a Dios.

Ángelus del Papa Francisco, 3 domingo Cuaresma, A, 23 de marzo de 2014

Ángelus del Papa Francisco, 3 domingo Cuaresma, A, 23 de marzo de 2014: encuentro de Jesús con la samaritana
Queridos hermanos y hermanas,  el Evangelio de hoy nos presenta el encuentro de Jesús con la mujer samaritana, sucedido en Sicar, junto a un antiguo pozo donde la mujer iba cada día, para sacar agua. Aquel día se encontró a Jesús, sentado, “fatigado por el viaje” (Juan 4, 6).
Ella inmediatamente le dice, “dame de beber” (v 7, 7). De este modo supera las barreras de hostilidad, que existían entre judíos y samaritanos y rompe los esquemas del prejuicio en frente a las mujeres. El simple pedido de Jesús es el inicio de un dialogo sincero, mediante el cual Él, con gran delicadeza, entra en el mundo interior de una persona a la cual, según los esquemas sociales, no tendría ni si quiera que haberle dirigido la palabra.
Jesús la pone frente a su realidad, no juzgándola sino haciéndola sentir considerada reconocida, y suscitando asé en ella el deseo de ir más allá de la rutina cotidiana.
Aquella de Jesús era una sed no tanto de agua, sino de encontrar un alma sedienta. Jesús tenía necesidad de encontrar a la samaritana para abrirle el corazón: le pide de beber para poner en evidencia la sed que había en ella misma. La mujer queda tocada por este encuentro: dirige a Jesús aquellas preguntas profundas que todos tenemos dentro, pero que muchas veces ignoramos.
¡También nosotros tenemos tantas preguntas para hacer, pero no encontramos el coraje de dirigirlas a Jesús! La Cuaresma es el tiempo oportuno para mirarse adentro, para ser surgir nuestros deseos espirituales más verdaderos y pedir la ayuda del Señor en la oración. El ejemplo de la samaritana nos invita a expresarnos así, “dame de esa agua así no tendré más sed”.
El evangelio dice que los discípulos quedaron maravillados de que su maestro hablara con esa mujer. Pero el Señor es más grande que los prejuicios por eso no tiene temor de detenerse con la samaritana: la misericordia es más grande que el prejuicio. El resultado de aquel encuentro junto al pozo fue que la mujer fue transformada: “dejó su cántaro” (v 28) y corre a la ciudad a contar su experiencia extraordinaria.
Había ido a buscar agua del pozo, y ha encontrado otra agua, el agua viva de la misericordia que salta hasta la vida eterna. ¡Ha encontrado el agua que buscaba desde siempre!, corre al pueblo, aquel pueblo que la juzgaba y la rechazaba, y anuncia que ha encontrado al Mesías: uno que le ha cambiado la vida.
En este evangelio encontramos también nosotros el estímulo para “dejar nuestro cántaro”, símbolo de todo lo que aparentemente es importante pero que pierde valor frente al “amor de Dios”, que “ha estado derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado” (Rm 5,5). Estamos llamados a redescubrir la importancia y el sentido de nuestra vida cristiana, iniciada en el bautismo y como la samaritana, ha de dar testimonio a nuestros hermanos, de la alegría del encuentro con Jesús y las maravillas que su amor, realiza en nuestra existencia.