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16 de abril de 2014

ESPECIAL SEMANA SANTA

Muy buen material para reflexionar personalmente o en comunidad nos ofrecen desde la Pagina de Pastoral SJ. (Clic en la Imagen para ser Rediccionado)

5 de julio de 2011

31 de diciembre de 2010

Feliz Año Nuevo...

Señor, Dios, dueño del tiempo y de la eternidad, tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro. Al terminar este año quiero darte gracias por todo aquello que recibí de TI.

Gracias por la vida y el amor, por las flores, el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser.
Te ofrezco cuanto hice en este año, el trabajo que pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos y lo que con ellas pude construir.

Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé, las amistades nuevas y los antiguos amores, los más cercanos a mí y los que estén más lejos, los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar, con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.

Pero también, Señor hoy quiero pedirte perdón, perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado, por la palabra inútil y el amor desperdiciado. Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho, y perdón por vivir sin entusiasmo.

También por la oración que poco a poco fui aplazando y que hasta ahora vengo a presentarte. Por todos mis olvidos, descuidos y silencios nuevamente te pido perdón.

En los próximos días iniciaremos un nuevo año y detengo mi vida ante el nuevo calendario aún sin estrenar y te presento estos días que sólo TÚ sabes si llegaré a vivirlos.

Hoy te pido para mí y los míos la paz y la alegría, la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.

Quiero vivir cada día con optimismo y bondad llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y paz.

Cierra Tú mis oídos a toda falsedad y mis labios a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes.

Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno que mi espíritu se llene sólo de bendiciones y las derrame a mi paso.

Cólmame de bondad y de alegría para que, cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí encuentren en mi vida un poquito de TI.

Danos un año feliz y enséñanos a repartir felicidad . Amén

9 de noviembre de 2009

UNA HORMIGA…

¡Una hormiga me llevó a orar!




El otro día vi una hormiga que cargaba una enorme hoja. La hormiga era pequeña y la hoja debía tener como mínimo, diez veces el tamaño de ella. La hormiga cargaba con sacrificio, y arrastraba, y tenía la hoja sobre su cabeza. Cuando el viento soplaba, la hoja se tumbaba, haciendo caer a la hormiga también. Fueron muchos los tropiezos mas no por eso la hormiga se desanimó de su tarea. Yo la observé y la acompañé hasta que llegó próxima a un hueco que debía ser la puerta de su casa. Fue ahí cuando pensé - acá ella termina su trabajo. Ilusión la mía. La verdad, apenas había terminado una etapa. La hoja era mucho mayor que la boca del hueco lo cual hizo que la hormiga la dejase del lado de afuera y poder entrar solita. Fue ahí que dije para mí: -"tanto sacrificio para nada"- Recordé un dicho popular:

"Nado, nado y murió en la playa"

Más la pequeña hormiga me sorprendió del agujero salieron otras hormigas, que comenzaron a cortar la hoja en pequeños pedazos. Ellas parecían alegres por la tarea; en poco tiempo, la gran hoja había desaparecido, Dando lugar a pequeños trozos que ellas llevaron para dentro del agujero. Inmediatamente pensé en mis propias experiencias. Cuantas veces me desanimé delante del tamaño de las tareas o de las dificultades?

Tal vez, si la hormiga hubiera mirado el tamaño de la hoja, no la habría recogido. Envidie su persistencia y su fuerza. Naturalmente, transformé mi reflexión en oración y le pedí al Señor -Que me diese la tenacidad de aquella hormiga, para "cargar" las dificultades del día a día., que me diese la perseverancia de la hormiga, para no desanimarme ante las caídas. Que yo pudiese tener la inteligencia, la sabiduría de ella, para dividir en pedazos el fardo que, a veces se presenta grande de más. Que yo tuviese la humildad para participar con otros el éxito de la llegada. Pedí al Señor la gracia de, como aquella hormiga, No desistir de la caminata aunque los vientos sean contrarios, y hacen dar vuelta la cabeza para bajo; lo mismo que cuando, por el tamaño de la carga no consiga ver con nitidez el camino a recorrer. La alegría de los hijos que, probablemente, esperaban allá adentro por el alimento, como la hormiga, haz que pueda olvidar y superar las adversidades de la entrada. Después del encuentro con aquella hormiga salí mas fortalecido en mi caminata.

Agradecí al Señor por haber colocado aquella hormiga en mi camino o por haberme hecho pasar por el camino de ella. Los sueños no mueren, apenas adormecen el alma de la gente.

16 de octubre de 2009

Huellas en la Arena

15 de octubre de 2009

Orar. Una Aventura Apasionante!!!

¡ORAR, una aventura apasionante...!

Nos vamos a encontrar con siete palabras esenciales. Ahora queremos apenas despertarlas, decir que están aquí y que nos desafían a entrar por ella. Serán puntos de referencias para la oración. Vamos a ellas.

La primera palabra es CONVERSIÓN. Quien se decida a orar, quien quiera emprender este arduo camino tiene que romper con el pecado, tiene que orientar su vida a Dios. La oración es un encuentro de amistad. El pecado es desorientación de la vida a Dios. Con el pecado en el corazón es imposible encontrar a Dios.

La segunda palabra es SOLEDAD. La oración exige una experiencia de soledad. Se necesita parar. Es preciso entrar en desierto, dedicar tiempos fuertes a la lectura, a la escucha, a la meditación, a la contemplación. Quedarse a solas con Dios para hacer intimidad. Pararse en una sociedad de barullo, de prisas, es una prueba desafiadora.

La tercer palabra es SILENCIO. Sólo desde el silencio ambiental, mental, afectivo y corporal, somos capaces de llegar a Dios. La soledad será forjadora del silencio. En el silencio descubriremos los ruidos de nuestro interior. Un desafío arduo: hacer silencio en el interior, liberarnos de los ruidos, quedarse vacío para que Dios nos llene.

La cuarta Palabra es la PALABRA DE DIOS. En la soledad, en el silencio, el hombre tiene un lugar de encuentro con Dios: la Palabra que le despierta el corazón. Palabra que le va cambiando de mentalidad. Palabra que le pone en contacto con el Dios manifestado en Jesús. Palabra que será el soporte y vida en la oración. Palabra que le llenara paso a paso el corazón, porque el corazón esta hecho para la Palabra y la Palabra para el corazón.

La quinta es palabra es ESPIRITU SANTO. El Espíritu conduce a la soledad, al desierto, donde habla el corazón. El Espíritu es el silencio activo de Dios en el corazón del creyente. Sólo desde el silencio y a la luz de la Palabra llegamos a su clamor. El Espíritu actúa en el corazón por la Palabra que es la espada del Espíritu. El Espíritu es el que nos ora, el que nos reza, el que nos clama: Abba, Padre. Somos poseídos por el Espíritu que en el Bautismo nos fue dado. El es quien nos identifica con Jesús para que nosotros digamos a Dios: Padre. El es quien levanta en nuestro corazón, con Jesús, el ¡Abba, Padre!!!

La sexta palabra es CORAZÓN. En la oración tenemos que entrar dentro de nosotros. Hacer peregrinación al interior, al fondo, a lo hondo y profundo de la persona, al corazón. Y desde nuestro corazón, donde existe la verdad de nuestra vida, orar. Orar desde el corazón es orar con nuestras limitaciones y libertades. Orar con el corazón es orar desde el barro.

Por fin la séptima palabra es VIDA. Porque oración que no esta enraizada en la vida nos es oración. Oración que no ora la existencia no es oración. La vida es el clima orante. Una vida que es asumida, que nos lleva a buscarla, en compromiso serio, en camino de libertad. La vida es el mundo, la sociedad, los hombres, los acontecimientos, los marginados, el cosmos. La vida es el hombre encarnado, como Jesús, en acción salvadora. La oración que no conduce a la vida no es oración.

ORAR es una aventura apasionante en la fe . Aventura de búsqueda. De orientar la vida, de entrar en la soledad y hacer silencio , de acoger la palabra y dejarse llevar por el Espíritu. Aventura de cambiar el corazón de uno mismo y el del mundo.

Preguntas para la reflexión.

1. Mi experiencia de Oración: ¿Cómo es?, ¿Son verdaderos encuentros con Dios?, ¿Invoco al Espíritu Santo para que pueda escuchar al Padre?

2. ¿Mi oración esta incrustada en mi vida?, ¿Hago de mi vida una oración, viviendo los valores
cristianos?

3. ¿Qué traje a este retiro: mis miedos, mis limitaciones, mis alegrías, mis anhelos?, ¿Estoy
dispuesto a dedicar estos días a escuchar la Palabra de Dios?

Fuente: www.lawebmisionera.com.ar

28 de septiembre de 2009

PARA PENSAR. EL CELULAR


EL CELULAR


En estos tiempos modernos
donde las comunicaciones
nos asombran cada día
aparece el celular.

Muchos deseamos tener un celular
y de hecho muchos lo tienen;
algunos tienen cobertura limitada,
tarjetas prepago,
hay grandes, chicos, finos,
de diferentes precios,
unos más caros
otros baratos...

Todos lo deseamos para comunicarnos...

Pero hay un celular
que todos tenemos..
Es normal y sencillo,
no tiene precio,
no usa tarjeta prepago,
tiene cobertura sin limite,
se usa en cualquier lugar,
todos tus mensajes,
llegan bien y a tiempo...

ES LA ORACION

Y tiene un número
que es el "203"

"DONDE ESTAN DOS O TRES
REUNIDOS EN MI NOMBRE
ALLI ESTARE YO. AMEN"

21 de septiembre de 2009

HOY DIOS QUIERE DECIRTE LO SIGUIENTE:

¿Me necesitas? Estoy aquí contigo.No puedes verme, sin embargo soy la luz que te permite ver
No puedes oírme, sin embargo hablo a través de tu voz.
No puedes sentirme, sin embargo soy el poder que trabaja en tus manos.
Estoy trabajando en ti, aunque desconozcas Mis senderos.
Estoy trabajando, aunque no reconozcas Mis obras.
No soy una visión extraña. No soy un misterio.

Todavía estoy aquí contigo, Todavía te oigo.
Todavía te contesto.
Aunque me niegues, estoy contigo.
En los momentos en que más solo crees encontrarte,
Yo estoy contigo.

Aún en tus temores, estoy contigo.
Aún en tu dolor, estoy contigo.
Estoy contigo cuando oras y cuando no oras.
Estoy en ti y tu estas en Mí.

Vacía tu corazón de temores ignorantes.
Cuando quites el "yo" de en medio, estoy contigo.
De ti mismo no puedes hacer nada, pero Yo todo lo puedo.
Yo estoy en todo.

Aunque no puedas ver bien, el bien está allí,
pues Yo estoy allí.
Sólo en Mí el mundo tiene significado;
sólo de Mí toma el mundo forma;
Sólo por Mí el mundo sigue adelante.

Soy la ley en la cual descansa el movimiento de las estrellas y el crecimiento de toda célula viva.
Soy el amor que es el cumplimiento de la ley.
Soy seguridad, Soy paz
Soy unificación, Soy la ley por la cual vives.
Soy el amor en el que puedes confiar. Soy tu seguridad.
Soy tu paz, Soy uno contigo, YO SOY.

Aunque falles en encontrarme,
Yo nunca dejo de encontrarte.
Aunque tu fe en Mi es insegura, Mi fe en ti nunca flaquea
Porque te conozco, porque te amo.
Mi bien amado, estoy aquí, contigo.

27 de agosto de 2009

Frases Misioneras. Documento de Aparecida

APARECIDA – V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe. (2007)

“Queremos expresar la alegría de ser discípulos del Señor y de haber sido enviados con el tesoro del Evangelio”. (Aparecida 28)

“La alegría del discípulo es antídoto frente a un mundo atemorizado por el futuro y agobiado por la violencia y el odio”. (Aparecida 29)

“La alegría del discípulo no es un sentimiento de bienestar egoísta sino una certeza que brota de la fe, que serena el corazón y capacita para anunciar la buena noticia del amor de Dios”. (Aparecida 29)

“Conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a conocer con nuestra palabra y obras es nuestro gozo”. (Aparecida 29)

“Los cristianos somos portadores de buenas noticias para la humanidad y no profetas de desventuras”. (Aparecida 30)

“ La Iglesia debe cumplir su misión siguiendo los pasos de Jesús y adoptando sus actitudes”. (Aparecida 31)

“En la generosidad de los misioneros se manifiesta la generosidad de Dios, en la gratuidad de los apóstoles aparece la gratuidad del Evangelio”. (Aparecida 31)

“Nos sentimos interpelados a discernir los ‘signos de los tiempos', a la luz del Espíritu Santo, para ponernos al servicio del Reino, anunciado por Jesús, que vino para que todos tengan vida y “para que la tengan en plenitud”. (Aparecida 33)

“Necesitamos hacernos discípulos dóciles, para aprender de Él, en su seguimiento, la dignidad y plenitud de la vida”. (Aparecida 41)

“Los discípulos de Jesús confesamos nuestra fe con las palabras de Pedro: ‘Tus palabras dan Vida eterna'; ‘Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo'”. (Aparecida 101)

“Los discípulos de Jesús reconocemos que Él es el primer y más grande evangelizador enviado por Dios”. (Aparecida 103)

“Con la alegría de la fe, somos misioneros para proclamar el Evangelio de Jesucristo y, en Él, la buena nueva de la dignidad humana, de la vida, de la familia, del trabajo, de la ciencia y de la solidaridad con la creación. (Aparecida 103)

“Es propio del discípulo de Cristo gastar su vida como sal de la tierra y luz del mundo”. (Aparecida 110

“El discípulo y el misionero promueve la dignidad del trabajador y del trabajo, el justo reconocimiento de sus derechos y de sus deberes, y desarrollan la cultura del trabajo y denuncian toda injusticia”. (Aparecida 121)

“El discípulo misionero, a quien Dios le encargó la creación, debe contemplarla, cuidarla y utilizarla, respetando siempre el orden que le dio el Creador”. (Aparecida 125)

“El discípulo experimenta que la vinculación íntima con Jesús en el grupo de los suyos es participación de la Vida salida de las entrañas del Padre, es formarse para asumir su mismo estilo de vida y sus mismas motivaciones, correr su misma suerte y hacerse cargo de su misión de hacer nuevas todas las cosas”. (Aparecida 131)

“Como discípulos y misioneros, estamos llamados a intensificar nuestra respuesta de fe y a anunciar que Cristo ha redimido todos los pecados y males de la humanidad”. (Aparecida 134)

“En el seguimiento de Jesucristo, aprendemos y practicamos las bienaventuranzas del Reino, el estilo de vida del mismo Jesucristo: su amor y obediencia filial al Padre, su compasión entrañable ante el dolor humano, su cercanía a los pobres y a los pequeños, su fidelidad a la misión encomendada, su amor servicial hasta el don de su vida”. (Aparecida 139)

“Nos alienta el testimonio de tantos misioneros y mártires de ayer y de hoy en nuestros pueblos que han llegado a compartir la cruz de Cristo hasta la entrega de su vida”. (Aparecida 140)

“Todo discípulo es misionero, pues Jesús lo hace partícipe de su misión, al mismo tiempo que lo vincula a Él como amigo y hermano”. (Aparecida 144)

“La misión no se limita a un programa o proyecto, sino que es compartir la experiencia del acontecimiento del encuentro con Cristo, testimoniarlo y anunciarlo de persona a persona, de comunidad a comunidad, y de la Iglesia a todos los confines del mundo”. (Aparecida 145)

“Discipulado y misión son como las dos caras de una misma medalla: cuando el discípulo está enamorado de Cristo, no puede dejar de anunciar al mundo que sólo Él nos salva”. (Aparecida 146)

“El discípulo sabe que sin Cristo no hay luz, no hay esperanza, no hay amor, no hay futuro”. (Aparecida 146)

“El discípulo misionero ha de ser un hombre o una mujer que hace visible el amor misericordioso del Padre, especialmente a los pobres y pecadores”. (Aparecida 147)

“El Espíritu en la Iglesia forja misioneros decididos y valientes como Pedro y Pablo, señala los lugares que deben ser evangelizados y elige a quiénes deben hacerlo”. (Aparecida 150)

“El Señor sigue derramando hoy su Vida por la labor de la Iglesia que, con la fuerza del Espíritu Santo enviado desde el cielo, continúa la misión que Jesucristo recibió de su Padre”. (Aparecida 151)

“Esta es la razón por la cual los seguidores de Jesús deben dejarse guiar constantemente por el Espíritu, y hacer propia la pasión por el Padre y el Reino: anunciar la Buena Nueva a los pobres, curar a los enfermos, consolar a los tristes, liberar a los cautivos y anunciar a todos el año de gracia del Señor”. (Aparecida 152)

“El encuentro de los discípulos con Jesús en la intimidad es indispensable para alimentar la vida comunitaria y la actividad misionera”. (Aparecida 154)

“La comunión y la misión están profundamente unidas entre sí… La comunión es misionera y la misión es para la comunión”. (Aparecida 163)

“El discipulado y la misión siempre suponen la pertenencia a una comunidad. Dios no quiso salvarnos aisladamente, sino formando un Pueblo”. (Aparecida 164)

“La maduración en el seguimiento de Jesús y la pasión por anunciarlo requieren que la Iglesia particular se renueve constantemente en su vida y ardor misionero”. (Aparecida 167)

“El discípulo hace la experiencia del encuentro con Jesucristo vivo, madura su vocación cristiana, descubre la riqueza y la gracia de ser misionero y anuncia la Palabra con alegría”. (Aparecida 167)

“El Espíritu Santo, que actúa en Jesucristo, es también enviado a todos en cuanto miembros de la comunidad, porque su acción no se limita al ámbito individual, sino que abre siempre a las comunidades a la tarea misionera, así como ocurrió en Pentecostés”. (Aparecida 171)

“Estamos llamados a ser maestros de la fe y, por tanto, a anunciar la Buena Nueva , que es fuente de esperanza para todos”. (Aparecida 187)

“El diálogo interreligioso se fundamenta justamente en la misión que Cristo nos confió, solicitando la sabia articulación entre el anuncio y el diálogo como elementos constitutivos de la evangelización”. (Aparecida 237)

“El anuncio y el diálogo, son elementos constitutivos de la evangelización”. (Aparecida 237)

“Hemos de fundamentar nuestro compromiso misionero y toda nuestra vida en la roca de la Palabra de Dios”. (Aparecida 247)

“Los discípulos de Jesús anhelan nutrirse con el Pan de la Palabra : quieren acceder a la interpretación adecuada de los textos bíblicos, a emplearlos como mediación de diálogo con Jesucristo, y a que sean alma de la propia evangelización y del anuncio de Jesús a todos”. (Aparecida 248)

“La oración diaria es un signo del primado de la gracia en el itinerario del discípulo misionero. Por eso, “es necesario aprender a orar, volviendo siempre de nuevo a aprender este arte de los labios del Maestro”. (Aparecida 255)

“La piedad popular es una manera legítima de vivir la fe, un modo de sentirse parte de la Iglesia y una forma de ser misioneros”. (Aparecida 264 )

“María es la gran misionera, continuadora de la misión de su Hijo y formadora de misioneros. Ella, así como dio a luz al Salvador del mundo, trajo el Evangelio a nuestra América”. (Aparecida 269 )

“Son incontables las comunidades que han encontrado en María la inspiración más cercana para aprender cómo ser discípulos y misioneros de Jesús”. (Aparecida 269 )

“El discípulo es alguien apasionado por Cristo, a quien reconoce como el maestro que lo conduce y acompaña”. (Aparecida 277)

“El discípulo participa en la vida de la Iglesia y en el encuentro con los hermanos, viviendo el amor de Cristo en la vida fraterna solidaria”. (Aparecida 278)

“El discípulo, a medida que conoce y ama a su Señor, experimenta la necesidad de compartir con otros su alegría de ser enviado, de ir al mundo a anunciar a Jesucristo, muerto y resucitado, a hacer realidad el amor y el servicio en la persona de los más necesitados, en una palabra, a construir el Reino de Dios”. (Aparecida 278)

“El anuncio se fundamenta en el hecho de la presencia de Cristo Resucitado hoy en la Iglesia , y es el factor imprescindible del proceso de formación de discípulos y misioneros”. (Aparecida 279)

“Un auténtico camino cristiano llena de alegría y esperanza el corazón y mueve al creyente a anunciar a Cristo de manera constante en su vida y en su ambiente”. (Aparecida 280)

“El discípulo y misionero, movido por el impulso y el ardor que proviene del Espíritu, aprende a expresarlo en el trabajo, en el diálogo, en el servicio, en la misión cotidiana”. (Aparecida 284 )

“La vida en el Espíritu nos convierte en personas generosas y creativas, felices en el anuncio y el servicio misionero”. (Aparecida 285 )

“Ser discípulo es un don destinado a crecer. La iniciación cristiana da la posibilidad de un aprendizaje gradual en el conocimiento, amor y seguimiento de Jesucristo”. (Aparecida 291)

“ La Familia ofrece a los hijos un sentido cristiano de existencia y los acompaña en la elaboración de su proyecto de vida, como discípulos misioneros”. (Aparecida 302 )

“ La Iglesia peregrinante es misionera por naturaleza, porque toma su origen de la misión del Hijo y del Espíritu Santo, según el designio del Padre. Por eso, el impulso misionero es fruto necesario de la vida que la Trinidad comunica a los discípulos”. (Aparecida 347)

“Los que más disfrutan de la vida son los que dejan la seguridad de la orilla y se apasionan en la misión de comunicar vida a los demás”. (Aparecida 360)

“La vida se alcanza y madura a medida que se la entrega para dar vida a los otros. Eso es en definitiva la misión”. (Aparecida 360)

“Queremos ser continuadores de su misión, ya que ésta es la razón de ser de la Iglesia y que define su identidad más profunda”. (Aparecida 373)

“Los verdaderos destinatarios de la actividad misionera del pueblo de Dios no son sólo los pueblos no cristianos y las tierras lejanas, sino también los ámbitos socioculturales y, sobre todo, los corazones”. (Aparecida 375)

“Estamos dispuestos con la valentía que nos da el Espíritu, a anunciar a Cristo donde no es aceptado, con nuestra vida, con nuestra acción, con nuestra profesión de fe y con su Palabra". (Aparecida 377)

“Nuestra capacidad de compartir nuestros dones espirituales, humanos y materiales, con otras Iglesias, confirmará la autenticidad de nuestra nueva apertura misionera”. (Aparecida 379)

“La fe se fortifica dándola y es preciso que entremos en nuestro continente en una nueva primavera de la misión ad gentes”. (Aparecida 379)

“La voz del Señor nos sigue llamando como discípulos misioneros y nos interpela a orientar toda nuestra vida desde la realidad transformadora del Reino de Dios que se hace presente en Jesús”. (Aparecida 382)

“Ser discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos, en Él, tengan vida, nos lleva a asumir evangélicamente y desde la perspectiva del Reino las tareas prioritarias que contribuyen a la dignificación de todo ser humano, y a trabajar junto con los demás ciudadanos e instituciones en bien del ser humano”. (Aparecida 384)

“ La Iglesia tiene, como misión propia y específica, comunicar la vida de Jesucristo a todas las personas, anunciando la Palabra , administrando los Sacramentos y practicando la caridad”. (Aparecida 386)

“Los discípulos misioneros de Jesucristo tenemos la tarea prioritaria de dar testimonio del amor a Dios y al prójimo con obras concretas”. (Aparecida 386)

“Nos urge la misión de entregar a nuestros pueblos la vida plena y feliz que Jesús nos trae, para que cada persona humana viva de acuerdo con la dignidad que Dios le ha dado”. (Aparecida 389)

“Nuestra fidelidad al Evangelio nos exige proclamar en todos los areópagos públicos y privados del mundo de hoy, y desde todas las instancias de la vida y misión de la Iglesia , la verdad sobre el ser humano y la dignidad de toda persona humana”. (Aparecida 390)

“Los cristianos, como discípulos y misioneros, estamos llamados a contemplar, en los rostros sufrientes de nuestros hermanos, el rostro de Cristo que nos llama a servirlo en ellos: los rostros sufrientes de los pobres son rostros sufrientes de Cristo”. (Aparecida 393)

“Día a día, los pobres se hacen sujetos de la evangelización y de la promoción humana integral”. (Aparecida 398)

“Todo proceso evangelizador implica la promoción humana y la auténtica liberación, sin la cual no es posible un orden justo en la sociedad”. (Aparecida 399)

“Para la Iglesia , el servicio de la caridad, igual que el anuncio de la Palabra y la celebración de los Sacramentos, es expresión irrenunciable de la propia esencia”. (Aparecida 399)

“La opción preferencial por los pobres nos impulsa, como discípulos y misioneros de Jesús, a buscar caminos nuevos y creativos, a fin de responder otros efectos de la pobreza”. (Aparecida 409 )

“Como discípulos misioneros, las nuevas generaciones están llamadas a transmitir a sus hermanos jóvenes sin distinción alguna, la corriente de vida que viene de Cristo, y a compartirla en comunidad construyendo la Iglesia y la sociedad”. (Aparecida 443 )

“Los discípulos y misioneros de Cristo deben iluminar con la luz del Evangelio todos los ámbitos de la vida social”. (Aparecida 501 )

“Como discípulos y misioneros al servicio de la vida, acompañamos a los pueblos indígenas y originarios en el fortalecimiento de sus identidades y organizaciones propias, la defensa del territorio, una educación intercultural bilingüe y la defensa de sus derechos”. (Aparecida 530)

“Los discípulos y misioneros de Cristo promueven una cultura del compartir en todos los niveles, en contraposición de la cultura dominante de acumulación egoísta”. (Aparecida 540)

“Una auténtica evangelización de nuestros pueblos implica asumir plenamente la radicalidad del amor cristiano, que se concreta en el seguimiento de Cristo en la Cruz ; en el padecer por Cristo a causa de la justicia; en el perdón y amor a los enemigos”. (Aparecida 543)

“¡Necesitamos salir al encuentro de las personas, las familias, las comunidades y los pueblos para comunicarles y compartir el don del encuentro con Cristo, que ha llenado nuestras vidas de ‘sentido', de verdad y amor, de alegría y de esperanza!”. (Aparecida 548 )

“Urge acudir en todas las direcciones para proclamar que el mal y la muerte no tienen la última palabra, que el amor es más fuerte, que hemos sido liberados y salvados por la victoria pascual del Señor de la historia”. (Aparecida 548 )

“Somos testigos y misioneros: en las grandes ciudades y campos, en las montañas y selvas de nuestra América, en todos los ambientes de la convivencia social, en los más diversos “areópagos” de la vida pública de las naciones, en las situaciones extremas de la existencia, asumiendo ad gentes nuestra solicitud por la misión universal de la Iglesia ”. (Aparecida 548)

“Estamos cansados del camino, pero Tú nos confortas en la fracción del pan para anunciar a nuestros hermanos que en verdad Tú has resucitado y que nos has dado la misión de ser testigos de tu resurrección”. (Aparecida 554)

Fuente: www.svdargentina.org.ar

11 de marzo de 2009

Cuaderno de Oración para Cuaresma

En la página www.pazybien.org de los Franciscanos Conventuales (Orden de Hermanos Menores) encontramos este cuaderno de oraciones para vivir día a día la cuaresma. 
DESCARGAR (Boton derecho del mouse y Guardar como)

13 de febrero de 2009

Salmos en Power Point para Descargar


SALMOS ESCOGIDOS PARA DIVERSAS OCASIONES
(Extraido de la web de la Diocesis de Almería, España. ORAR CON LOS SALMOS. La oración de la iglesia
Por Antonio García PoloSacerdote Diocesano)
Introducción a los Salmos (En todos utilizar botón derecho del mouse y seleccionar Guardar Como)
En la medida que pueda voy a actualizar este post hasta que estén todos los salmos para descargar. PACIENCIA...
Alabanza
En general: 32, 46, 66, 91, 111, 112, 116, 133, 134, 135, 144, 145, 146, 148, 149, 150.
Por la naturaleza: 8, 18, 28, 64, 76, 92, 103, 148.
Por la historia: 75, 80, 104, 105, 106.
La ley: 1, 13, 36, 118.
A Dios Rey: 46, 92, 95, 96, 97, 98.
Fiestas y tiempos litúrgicos
Mesiánicos: 2, 44, 71, 88, 109, 117, 131.Adviento: 23, 84, 95, 97.Parusía: 10, 57, 74, 75, 81, 93, 95, 97.Navidad: 2, 84, 101, 102, 109.Epifanía: 23, 44, 71, 79, 92, 97, 131.Pasión: 21, 30, 34, 39, 54, 68, 87.Resurrección: 44, 56, 67, 103, 113, 114, 117, 125, 135.Ascensión: 46, 56, 67.Pentecostés: 28, 45, 47, 98, 103, 118, 145.Iglesia: 66, 83, 86, 121, 124, 132, 146-147.El templo: Peregrinación: 67, 83, 121.Procesión: 67, 99.Entrada: 14, 23, 94.En el templo: 45, 47, 56, 62, 120, 131.Sacramentos: 4, 22, 61, 103.Bendición: 66, 117, 133.Por la mañana: 5, 62, 89, 102, 142.Por la noche: 3, 4, 90, 133, 140.

Petición Enfermedad: 6, 37, 87, 101.Muerte: 38, 87, 89, 142.Abandono: 21, 24.Acusación injusta: 5, 7, 16, 25, 34, 58, 68, 108.Calumnia y mentira: 11, 27, 119.Persecución: 6, 9, 12, 34, 42, 53, 54, 55, 63, 69, 85, 139, 141.Destierro: 41, 42, 78, 79, 125, 136.Por el pueblo:Guerra y paz: 19, 20, 43, 59, 73, 76, 79, 82, 88, 146.Cosechas y prosperidad: 64, 147.Por los gobernantes: 19, 20, 88, 100, 143.Por el Papa, los obispos, los sacerdotes: 19, 20, 60, 71, 131.Por la familia: 126, 127, 132, 143.
Confianza3, 4, 9, 10, 15, 22, 26, 30, 33, 35, 38, 45, 48, 55, 56, 61, 62, 70, 72, 77, 84, 90, 102, 107, 113, 120, 122, 124, 130, 138.

Acción de graciasEn general: 39, 65, 106, 110, 114, 115, 123, 125, 128, 137.Por una victoria: 17, 52, 117.Liberación de la muerte: 29, 40.Perdón del pecado: 31, 49, 50, 51, 102, 129.

7 de noviembre de 2008

La Mision: Descalzarse

DESCALZARSE PARA ENTRAR EN EL OTRO

Estamos preparandonos para la Misión 2009 en distintos lugares de nuestro país e incluso fuera de el. Esta reflexión nos muestra que es fundamental salir de nosotros mismos para poder lograr el encuentro con nuestros hermanos y con el Señor que habita en su corazón. (Al final se puede descargar en formato pdf)

Una mañana, reflexionando sobre un anuncio, me detuve ante una expresión que resonó de una manera muy especial en mi corazón: “Descalzarse para entrar en el otro”.
Le pregunté al Señor qué significaba esto. Se me ocurrían palabras como respeto, delicadeza, cuidado, prudencia.
Recordé las palabras del Éxodo 3,5: “No te acerques más, quítate tus sandalias porque lo que pisas es un lugar sagrado”
Fueron las palabras que Yahvé dijo a Moisés ante la zarza que ardía sin consumirse, y pensé: “Si Dios habla al interior de mi hermano, su corazón es un lugar sagrado”.
No tardé en ponerme en oración. Jesús me presentaba uno a uno a mis amigos y conocidos y luego a otros.
Y descubrí cómo habitualmente entro en el interior de cada uno sin descalzarme, simplemente entro: sin fijarme en el modo, entro.
Experimenté una fuerte necesidad de pedir perdón al Señor y a mis hermanos. Sentí que el Señor me invitaba a descalzarme y luego a caminar.
Después noté una especie de resistencia: “no quería ensuciarme”. Me resultaba más seguro andar calzado al acercarme a los otros: la comodidad, el temor... Vencido este primer momento comencé a caminar y el Señor a cada paso iba mostrándome algo nuevo.
Advertí que, descalzo, podía descubrir mejor las alternativas del terreno que pisaba, distinguir lo húmedo y lo seco del pasto de la tierra. Necesitaba mirar a cada paso lo que pisaba, estar atento al lugar donde iba a poner mi pie.
Me di cuenta de cuántas cosas del interior de mis hermanos se me pasan por alto, las desconozco, no las tengo en cuenta... por entrar calzado, con la mirada puesta en mí o disperso en múltiples cosas.
Pude comprobar también cómo, descalzo, caminaba más lentamente; no usaba mi ritmo habitual y trataba de pisar con más suavidad. Donde mis zapatillas habían dejado marcas, mi pie no las dejaba.
Pensé entonces cuántas marcas habré dejado en el corazón de mis hermanos a lo largo del camino y experimenté un gran deseo de entrar en los otros sin dejar un cartel que diga: “aquí estuve yo”.
Por último, fui atravesando distintos terrenos, primero de pasto, luego de tierra... hasta llegar a una subida y con piedras.
Sentí deseos de detenerme y volver a calzarme; pero el Señor me invitó a caminar descalzo un poquito más.
Después de este recorrido con el Señor, pude ver claramente que descalzarse es entrar sin prejuicios..., atento únicamente a las necesidades de mi hermano, sin esperar una respuesta determinada.
Es entrar sin intereses, habiendo despojado mi alma. Porque creo, Señor, que estás vivo y presente en el corazón de mis hermanos, por eso me comprometo a detenerme, descalzarme... y entrar en cada uno como en un lugar sagrado. Cuento para ello, Señor, con tu GRACIA.

6 de noviembre de 2008

Bienaventuranzas del Nuevo Corazón

Desde el blog dehoniano de la provincia española (http://www.scjdehonianos.es) compartimos estas bienaventuranzas.
Señor,

Felices los que se parecen a Ti porque tienen libre el corazón para amar.

Felices los que desde su pobreza, construyen un mundo más humano.
Felices los que saben sonreír aunque les cueste la vida.
Felices los que no son complicados porque saben que Dios es sencillo.
Felices los que tienen razones para vivir y transmiten siempre esperanza.

Felices, cuando, aunque no nos entiendan, sabemos querer a la gente.
Felices cuando nos llegue el final de la vida habiendo pasado por la tierra sembrando amor y el gozo del evangelio.