27 de abril de 2014


16 de abril de 2014

ESPECIAL SEMANA SANTA

Muy buen material para reflexionar personalmente o en comunidad nos ofrecen desde la Pagina de Pastoral SJ. (Clic en la Imagen para ser Rediccionado)

13 de abril de 2014

Domingo de Ramos. Reflexión

Había una vez una isla donde habitaban todos los sentimientos:La alegría, la tristeza y muchos más, incluyendo el Amor.
Un día les fue avisado a los moradores que la isla se iba a hundir.Todos los sentimientos se apresuraron a salir de la isla,abordaron sus barcos y se prepararon a partir, pero el Amor se quedó,porque se quería quedar un rato más con la isla que tanto amaba antes de que se hundiese.Cuando estaba ahogándose, el Amor comenzó a pedir ayuda.La Riqueza se acercó y el Amor le dijo: Riqueza llévame contigo.No puedo, hay mucho oro y plata en mi barco, No tengo espacio para tí.Entonces el Amor le pidió ayuda a la Vanidad: por favor ayúdame.La vanidad le dijo: no te puedo llevar tu estás todo mojado, arruinarás mi nuevo barco.Pidió ayuda a la Soberbia, quitate de mi camino o te paso por encimaEl Amor le pidió ayuda a la Tristeza: Tristeza me dejas ir contigo?.Amor estoy tan triste que prefiero estar solita.También paso la Alegría, pero estaba tan alegre, que no oyó el Amor llamar.Allí fue cuando una voz le llamó; ven Amor yo te llevo, era un anciano, pero el Amor estaba tan feliz que se le olvidó preguntarle su nombre.Al llegar a tierra firme le pregunto a la Sabiduría:Sabiduría, ¿ quién era el aquel anciano que me trajo y salvo mi vida?". La SABIDURIA respondió:"era el TIEMPO" "¿El tiempo? Pero por que el tiempo me quiso ayudar? ", dijo el AMOR.La SABIDURIA le respondió: "Porque solo el TIEMPO es capaz de ayudar y entender a un gran amor".No importa cuanto TIEMPO esperemos, si existe el AMOR el TIEMPO nos ayudara a esperar aquello que mas deseamos. Todo es hermoso en el tiempo exacto que Dios tiene para nosotros, ni antes ni después.Aunque este relato trata al amor como un sentimiento, hay quien dice que el amor no es un sentimiento sino una decisión de tal manera que independientemente de como te sientas, buscas las cosas que le hagan bien a esa persona a quien le brindas tu amor.

Hoy comienza la Semana Santa con el Domingo de Ramos. Una multitud que aclama y que luego acusa, acoge pero luego desprecia. Así puede suceder en nuestra vida cuando no permitimos que el tiempo nos ayude a madurar. Que en esta semana podamos reconocer los gestos de Amor de Cristo con cada uno de nosotros. 

Fuente: dehonianos.org (Portugal)

23 de marzo de 2014

CURSO BIBLICO. SEXTA ENTREGA

Seguimos posteando el Curso Bíblico elaborado por el P. Anthony J. Paone SJ
Juda e Israel .: Con Salomón había llegado el pueblo de Israel a un esplendor muy grande . Pero Salomón fue infiel a Dios, quebrantando la alianza y adorando a dioses extranjeros. Y vino el castigo bien duro de Dios. De las doce tribus que componían todo el reino, diez se separaron y constituyeron un reino independiente, el de Israel. Y Judá, con Jerusalén con capital, solo le quedó dos tribus. En adelante, el pueblo de Dios va a estar constituido por dos renos: Judá e Israel. Lo vamos a ver ahora.
Los Profetas. Su misión en el Pueblo de Dios.: Continuamente nos encontramos en la Biblia con los Profetas, sobre todo en el Antiguo Testamento. ¿Sabemos quiénes eran los Profetas y el papel tan decisivo que jugaban dentro del pueblo de Dios? Hoy vamos a hablar expresamente de los Profetas. Son personas muy interesantes y tenían una importancia excepcional. Empezaron, digamos, con Moisés, y terminaron con el Profeta de los Profetas, Jesús. Vamos a presentarles una gran atención.
Elías y Eliseo. Dos profetas de acción.: Entre todos los profetas de los cuales hablábamos en la lección anterior, destacan de manera sobresaliente Elías y Eliseo. No dejaron ningún escrito, pero la Biblia habla de ellos de manera extraordinaria. Hoy los vamos a contemplar nosotros como prototipos del profeta valiente que no tiene miedo a nada ni a nadie cuan do se trata de defender la causa de Dios. Elías, el del Monte Carmelo y el del carro de fuego, Eliseo el, que sabe imitar en todo a su invencible maestro.
Amos y Óseas. Profetas del amor y de la justicia de Yahvé.: Entre Hoy vamos a presentar a los profetas Amós y Óseas, que amenazan a Israel con el castigo que les viene encima sino se convierten a Yahvé Dios. Amós, pastor y labriego, tiene un estilo rudo pero encantador. Óseas, por el contrario, a pesar de lo duro de su profecía, usa un lenguaje tan tierno que a veces resulta conmovedor, cundo presenta a dios como un amante que no se da por vencido hasta rendir a la esposa infiel. Son bellos estos dos profetas Amós y Óseas.
Fin de Israel. Asiría destruye el Reino del Norte.: ¿Qué paso con Israel, el Reino del Norte? Desapareció. Vamos a ver hoy como tanta infidelidad a Dios tenía que acabar como anunciaban los profetas: O Israel se convierte, o la paga. No había otro remedio, después de tanto aviso y de tanto amenaza de Yahvé. La paciencia de Dios había llegado al extremo. No solamente los individuos en particular; también los pueblos como tales deben respeto y obediencia a Dios.

Ángelus del Papa Francisco, 3 domingo Cuaresma, A, 23 de marzo de 2014

Ángelus del Papa Francisco, 3 domingo Cuaresma, A, 23 de marzo de 2014: encuentro de Jesús con la samaritana
Queridos hermanos y hermanas,  el Evangelio de hoy nos presenta el encuentro de Jesús con la mujer samaritana, sucedido en Sicar, junto a un antiguo pozo donde la mujer iba cada día, para sacar agua. Aquel día se encontró a Jesús, sentado, “fatigado por el viaje” (Juan 4, 6).
Ella inmediatamente le dice, “dame de beber” (v 7, 7). De este modo supera las barreras de hostilidad, que existían entre judíos y samaritanos y rompe los esquemas del prejuicio en frente a las mujeres. El simple pedido de Jesús es el inicio de un dialogo sincero, mediante el cual Él, con gran delicadeza, entra en el mundo interior de una persona a la cual, según los esquemas sociales, no tendría ni si quiera que haberle dirigido la palabra.
Jesús la pone frente a su realidad, no juzgándola sino haciéndola sentir considerada reconocida, y suscitando asé en ella el deseo de ir más allá de la rutina cotidiana.
Aquella de Jesús era una sed no tanto de agua, sino de encontrar un alma sedienta. Jesús tenía necesidad de encontrar a la samaritana para abrirle el corazón: le pide de beber para poner en evidencia la sed que había en ella misma. La mujer queda tocada por este encuentro: dirige a Jesús aquellas preguntas profundas que todos tenemos dentro, pero que muchas veces ignoramos.
¡También nosotros tenemos tantas preguntas para hacer, pero no encontramos el coraje de dirigirlas a Jesús! La Cuaresma es el tiempo oportuno para mirarse adentro, para ser surgir nuestros deseos espirituales más verdaderos y pedir la ayuda del Señor en la oración. El ejemplo de la samaritana nos invita a expresarnos así, “dame de esa agua así no tendré más sed”.
El evangelio dice que los discípulos quedaron maravillados de que su maestro hablara con esa mujer. Pero el Señor es más grande que los prejuicios por eso no tiene temor de detenerse con la samaritana: la misericordia es más grande que el prejuicio. El resultado de aquel encuentro junto al pozo fue que la mujer fue transformada: “dejó su cántaro” (v 28) y corre a la ciudad a contar su experiencia extraordinaria.
Había ido a buscar agua del pozo, y ha encontrado otra agua, el agua viva de la misericordia que salta hasta la vida eterna. ¡Ha encontrado el agua que buscaba desde siempre!, corre al pueblo, aquel pueblo que la juzgaba y la rechazaba, y anuncia que ha encontrado al Mesías: uno que le ha cambiado la vida.
En este evangelio encontramos también nosotros el estímulo para “dejar nuestro cántaro”, símbolo de todo lo que aparentemente es importante pero que pierde valor frente al “amor de Dios”, que “ha estado derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado” (Rm 5,5). Estamos llamados a redescubrir la importancia y el sentido de nuestra vida cristiana, iniciada en el bautismo y como la samaritana, ha de dar testimonio a nuestros hermanos, de la alegría del encuentro con Jesús y las maravillas que su amor, realiza en nuestra existencia.

15 de septiembre de 2013

Lectura Orante. Domingo 15 de Septiembre

Lectio: 
 Domingo, 15 Septiembre, 2013  
Las parábolas de las cosas perdidas
Reencontrar a Dios en la vida

Lucas 15,1-32
1. Oración inicial

Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.
Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.

2. Lectura
a) Clave de lectura:
El evangelio de hoy nos presenta tres parábolas para ayudarnos a profundizar en nosotros la imagen de Dios. La imagen que una persona tiene de Dios influye mucho en su modo de pensar y de obrar. Por ejemplo, la imagen de Dios, juez severo, da miedo y vuelve a la persona muy sumisa y pasiva o rebelde y revolucionaria. La imagen patriarcal de Dios, o sea, Dios patrón, amo , fue y todavía es usada para legitimar las relaciones de poder y dominio, tanto en la sociedad como en la Iglesia, en la familia como en la comunidad. En tiempos de Jesús, la idea que la gente tenía de Dios era la de uno muy distante, severo, juez que amenazaba con el castigo. Jesús revela una nueva imagen de Dios: Dios Padre, lleno de ternura con todos y con cada uno en particular. Y esto es lo que las tres parábolas de este domingo nos quieren comunicar.
A lo largo de la lectura, trata de fijarte en cada detalle, más bien, deja que las parábolas entren en ti y te provoquen. Intenta descubrir lo que tienen de común y trata de confrontarlas con la idea de Dios que tú tienes. Sólo después, intenta analizar los detalles de cada parábola: conducta, gestos, palabras, lugar, ambiente, etc.
c) Una división del texto para ayudar en la lectura
Lucas 15,1-3: La clave que abre el significado de las tres parábolas
Lucas 15,4-7: En la 1ª parábola, tú estás invitado a buscar la oveja perdida
Lucas 15,8-10: En la 2ª parábola, la mujer intenta encontrar la moneda perdida
Lucas 15,11-32: En la 3ª parábola, el padre trata de encontrar a su hijo perdido
Lucas 15,11-13: La decisión del hijo menor
Lucas 15,14-19: La frustración del hijo menor y el deseo de volver a la casa del Padre
Lucas 15,20-24: La alegría del Padre al encontrar al hijo menor
Lucas 15, 25-28b: La reacción del hijo mayor
Lucas 15, 28a-30: La conducta del Padre con el hijo mayor y la respuesta del hijo
Lucas 15, 31-32: La respuesta final del Padre
c) Texto:
1 Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a él para oírle.2 Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Éste acoge a los pecadores y come con ellos.» 3 Entonces les dijo esta parábola:
Lucas 15,1-32La oveja perdida
4 «¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va a buscar la que se perdió, hasta que la encuentra? 5 Cuando la encuentra, se la pone muy contento sobre los hombros 6y, llegando a casa, convoca a los amigos y vecinos y les dice: `Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me había perdido.' 7Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no tengan necesidad de conversión.
La dracma perdida
8 «O, ¿qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca cuidadosamente hasta que la encuentra? 9 Y cuando la encuentra, convoca a las amigas y vecinas y les dice: `Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido.' 10 Pues os digo que, del mismo modo, hay alegría entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.»
El hijo perdido y el hijo fiel: El hijo pródigo
11 Dijo: «Un hombre tenía dos hijos.12 El menor de ellos dijo al padre: `Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde.' Y él les repartió la hacienda.13 Pocos días después, el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano, donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino.
14 «Cuando se lo había gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país y comenzó a pasar necesidad. 15 Entonces fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. 16 Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pues nadie le daba nada. 17 Y entrando en sí mismo, dijo: `¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! 18 Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. 19 Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros.' 20 Y, levantándose, partió hacia su padre.
«Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. 21 El hijo le dijo: `Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo.' 22 Pero el padre dijo a sus siervos: `Daos prisa; traed el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en la mano y unas sandalias en los pies. 23 Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, 24 porque este hijo mío había muerto y ha vuelto a la vida; se había perdido y ha sido hallado.' Y comenzaron la fiesta.
25 «Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; 26 y, llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. 27 Él le dijo: `Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano.' 28 Él se irritó y no quería entrar. Salió su padre y le rogaba. 29 Pero él replicó a su padre: `Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; 30 y ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!'
31 «Pero él le dijo: `Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; 32 pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo había muerto y ha vuelto a la vida, se había perdido y ha sido hallado.'»

3. Un momento de silencio orante
para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida.

4. Algunas preguntas
para ayudarnos en la meditación y en la oración.
a) ¿Cuál es el punto de las tres parábolas que más te ha gustado o que ha llamado más tu atención?
b) ¿Cuál es el punto central de la parábola de la oveja perdida?
c) ¿Cuál es el punto central de parábola de la moneda perdida?
d) ¿Cuál es la conducta del hijo menor y cuál es la idea que se forma del padre?
e) ¿Cuál es la conducta del hijo mayor y cuál es la idea que se forma del padre?
f) ¿Cuál es la conducta del padre con cada uno de los hijos?
g) ¿Con cuál de los dos hijos me identifico: con el mayor o con el menor? ¿Por qué?
h) ¿Qué tienen en común estas tres parábolas?
i) ¿Refleja nuestra comunidad algo de la ternura de Dios Padre?

5. Para aquéllos que quisiesen profundizar aun más en el tema
a) Contexto de entonces y de ahora:
El capítulo 15 del evangelio de Lucas ocupa un puesto central en el largo camino de Jesús hacia Jerusalén. Este camino comienza en Lucas 19,20. El capítulo 15 es como la cima de la colina desde la cual se contempla el camino recorrido y desde donde es posible observar lo que falta de camino. Es el capítulo de la ternura y de la misericordia acogedora de Dios, temas que se encuentran en el centro de las preocupaciones de Lucas. Las comunidades deben ser una revelación del rostro de este Dios para la humanidad.
Se trata de tres parábolas. Las parábolas de Jesús tienen un objetivo bien preciso. Por medio de estas breves historias sacadas de la vida real intentan conducir a quien las escucha a reflexionar sobre la propia vida y a descubrir en ella un determinado aspecto de la presencia de Dios. En las parábolas las historias de vida son de dos tipos. Algunas historias no son normales y no suelen suceder en la vida de cada día. Por ejemplo, el comportamiento de bondad del Padre con el hijo menor no es normal. En general, los padres tienen conductas más severas con los hijos que obran como el hijo menor de la parábola. Las otras historias son normales y suelen suceder en la vida cotidiana, como por ejemplo, la conducta de la mujer que barre la casa para buscar la moneda perdida. Como veremos, se trata de diversos modos de obligar a las personas a reflexionar sobre la vida y sobre la presencia de Dios en la vida.
b) Comentario del texto:
Lucas 15,1-2: La clave que abre el sentido de las tres parábolas
Las tres parábolas del capítulo 15 están precedidas de esta información inicial: “Todos los publicanos y pecadores se acercaron para escuchar a Jesús. Pero los fariseos y escribas murmuraban: “¡Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos!” (Lc 15,1). Por un lado están los pecadores y publicanos, por el otro fariseos y escribas, y en medio de los dos grupos Jesús. Era lo que estaba sucediendo también en los años 80, cuando Lucas escribe su evangelio. Los paganos se acercaban a las comunidades cristianas, queriendo entrar y participar. Muchos hermanos judíos murmuraban diciendo que acoger a un pagano era contra las enseñanzas de Jesús. Las tres parábolas les ayudaban a discernir. En las tres se advierte la misma preocupación: mostrar lo que se debe hacer para encontrar lo que se ha perdido: la oveja descarriada (Lc 15,4-7), la moneda perdida (Lc 15,8-10), los dos hijos perdidos (Lc 15,11-32).
Lucas 15,3-7: En la 1ª parábola, la invitación que se te hace es para encontrar la oveja perdida
Jesús se dirige a los que lo escuchan: “Si uno de vosotros tiene cien ovejas…” Él dice “uno de vosotros” . Lo cual significa que tú/vosotros sois interpelados. ¡Tú, él, todos nosotros somos interpelados! Estamos invitados a confrontarnos con la extraña y poco probable historia de la parábola. Jesús pregunta: “¿Quién de vosotros, si tiene cien ovejas y pierde una, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras aquella perdida, hasta que la encuentra?” Y tú, ¿qué responde a la pregunta de Jesús? Viendo como viene formulada la pregunta, se entiende que Jesús piensa que la respuesta debe ser positiva. ¿Pero será así? ¿Será positiva? ¿Tú correrías el riesgo de perder noventa y nueve ovejas por encontrar a la que se ha perdido? En mi corazón oigo otra respuesta: “Lo siento mucho, pero yo no puedo hacer esto. ¡Sería una locura abandonar las noventa y nueve ovejas en el desierto por encontrar la oveja perdida! Pero el amor de Dios supera las normas de comportamiento normales. Sólo Dios puede realizar una semejante locura, tan extraña, tan lejana de lo que normalmente hacen los seres humanos. El contraste de esta parábola es la crítica de los escribas y fariseos contra Jesús (Lc15,2). Ellos se consideraban perfectos y despreciaban a los otros, acusándoles de pecadores. Jesús dice: “Pero yo os digo: habrá más fiesta en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por los noventa y nueve justos que no tienen necesidad de conversión”. Y en otra ocasión dice: “¡Los pecadores y las prostitutas os precederán en el reino de los cielos!” (Mt 21,31) Según Jesús, Dios está más satisfecho con la conversión de un publicano o de un pecador, que con noventa y nueve fariseos y escribas justos . Está más satisfecho con la conversión de un ateo que jamás va a la iglesia, que con noventa y nueve católicos que se dicen practicantes y fieles y desprecian a ateos y prostitutas. ¡Es desconcertante esta imagen diversa de Dios que Jesús comunica a los doctores, a los fariseos y a todos nosotros!
Lucas 15,8-10: En la 2ª parábola, la mujer intenta encontrar la moneda perdida
Esta parábola es diversa. La breve historia de la moneda perdida alude al comportamiento normal de la mujeres pobres, que no tienen mucho dinero. La mujer de la parábola apenas tiene diez monedas de plata. En aquel tiempo un dracma valía un día de trabajo. Para las mujeres que son pobres diez dracmas es mucho dinero. Por esto, cuando pierden una de estas monedas, tratan de encontrarla y barren toda la casa hasta que la encuentran. Y cuando la encuentran, la alegría es inmensa. La mujer de la parábola va a hablar con las vecinas: “¡He encontrado la moneda que había perdido!”. Las personas pobres que escuchan la historia, dirán: “¡Muy bien. Así hacemos en casa! ¡Cuando encontramos la moneda perdida la alegría es enorme!” Pues bien, por grande que sea la alegría y muy comprensible de las mujeres pobres, cuando encuentran la moneda perdida, Dios se alegra todavía más por un pecador que se convierte!
Lucas 15,11-32: En la 3ª parábola, el padre trata de encontrarse de nuevo con los dos hijos perdidos
Esta parábola es muy conocida y en ella encontramos cosas que por lo regular suceden en la vida y otras que no suceden. El título tradicional es “El Hijo Pródigo”. En realidad, la historia de la parábola no habla sólo del hijo menor, sino más bien describe la conducta de los dos hijos, acentuando el esfuerzo del padre por reencontrar a los dos hijos. La localización de esta parábola en el capítulo central del evangelio de Lucas indica su importancia para la interpretación de todo el mensaje contenido en el Evangelio de Lucas.
Lucas 15,11-13: La decisión del hijo menor
Un hombre tenía dos hijos. El menor pide la parte de la herencia que le toca. El padre divide todo entre ellos. Tanto el mayor como el menor reciben su parte. Recibir la herencia no es un mérito. Es un don gratuito. La herencia de los dones de Dios está distribuida entre todos los seres humanos, tanto judíos como paganos, ya sean cristianos o no cristianos. Todos tienen algo de la herencia del Padre. Pero no todos la cuidan de la misma forma. Así, el hijo menor se va lejos, y disipa su heredad con una vida disoluta, olvidando al Padre. Todavía no se habla del hijo mayor que recibió también su parte de la herencia. Más adelante sabremos que él continúa en casa, llevando la vida de siempre, trabajando en el campo. En tiempos de Lucas, el mayor representaría la comunidad venida del judaísmo; el menor la comunidad venida del paganismo. Y hoy , ¿quién es el mayor y quién es el menor? ¿Acaso los dos existen en cada uno de nosotros?
Lucas 15,14-19: La frustración del hijo más joven y el deseo de volver a la casa del Padre
La necesidad de tener que comer hace perder al hijo menor su libertad y se vuelve esclavo para ocuparse de cerdos. Recibe un trato peor que el dado a los puercos. Esta era la condición de millones de esclavos en el imperio romano en los tiempos de Lucas. Esta situación hace que el hijo más joven empiece a acordarse de la casa del Padre: “¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen pan en abundancia y yo aquí me muero de hambre!” Examina su propia vida y decide volver a casa. Prepara hasta las palabras que dirá a su Padre: “Me levantaré e iré a mi padre y le diré: Padre he pecado contra el cielo y contra ti: no soy digno de ser llamado tu hijo. Trátame como uno de tus criados!”. El empleado sigue las órdenes, cumple la ley de la servidumbre. El hijo menor quiere cumplir la ley, como querían los fariseos y los escribas en tiempos de Jesús (Lc 15,1). Era lo que los misioneros de los fariseos imponían a los paganos que se convertían al Dios de Abrahán (Mt 23,15). En tiempos de Lucas, los cristianos venidos del judaísmo querían que los cristianos convertidos del paganismo, se sometieran también ellos al yugo de la ley (Act 15,1ss).
Lucas 15,20-24: La alegría del Padre al encontrarse de nuevo con el hijo menor
La parábola dice que el hijo menor todavía estaba lejos de la casa, pero el Padre lo vio, corrió al encuentro y lo cubrió de besos. Jesús nos da la impresión de que el Padre esperaba todo el tiempo en la ventana, mirando en lontananza, para ver asomar al hijo por el camino. Según nuestro modo de sentir y de pensar, la alegría del Padre nos parece un poco exagerada. Él no deja al hijo pronunciar las palabras que éste había preparado. ¡No escucha! El Padre no quiere que su hijo sea su esclavo. Quiere que sea su hijo. Y esta es la gran Noticia que Jesús nos trae. ¡Túnica nueva, sandalias nuevas, anillo al dedo, cordero, fiesta! En esta inmensa alegría del encuentro, Jesús deja también entrever la gran tristeza del Padre por la pérdida del hijo. Dios estaba muy triste y de esto se da cuenta ahora la gente, viendo la enorme alegría del Padre que se encuentra de nuevo con el hijo. Es una alegría compartida con todos en la fiesta que ordena preparar.
Lucas 15, 25-28b: La reacción del hijo mayor
El hijo mayor vuelve del trabajo y ve que hay fiesta en casa. No entra. Quiere saber qué sucede Cuando se ha puesto al corriente del motivo de la fiesta, siente mucha rabia dentro de sí y no quiere entrar. Encerrado en sí mismo piensa tener su derecho. No le gusta la fiesta y no entiende la alegría del Padre. Señal de que no tenía mucha intimidad con el Padre, aun viviendo en la misma casa. Y si hubiese tenido tal intimidad, hubiera notado la inmensa tristeza del Padre por la pérdida del hijo menor y hubiera entendido su alegría por el regreso. Quien se preocupa mucho de observar la ley de Dios, corre el riesgo de olvidar a Dios mismo. El hijo menor, que ha estado viviendo lejos de la casa, parece conocer al Padre mejor que el mayor, que vive en su misma casa. Y así el más joven tiene el valor de volver a la casa del Padre, mientras el mayor no quiere entrar en la casa del Padre. Este no quiere ser hermano, no se da cuenta que el Padre, sin él, perderá la alegría, porque también él, el mayor, es hijo como el menor.
Lucas 15. 28ª-30: La conducta del Padre con el hijo mayor y la respuesta del hijo
El Padre sale de la casa y ruega al hijo mayor que entre. Pero éste contesta: “Hace tantos años que te sirvo, y jamás he dejado de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para hacer fiesta con mis amigos. Y ahora que este tu hijo, que ha despilfarrado todas su haberes con prostitutas regresa, para él has matado el novillo cebado.” El hijo mayor se gloría de la observancia cumplida: Jamás he dejado de cumplir una orden tuya. Aunque quiere a su hermano como tal, no lo llama hermano, sino “ este hijo tuyo”, como si no fuese su hermano. Y es él, el mayor, quien habla de prostitutas. Es su malicia la que interpreta así la vida de su joven hermano. ¡Cuántas veces el hermano mayor interpreta mal la vida del hermano menor! ¡Cuántas veces nosotros los católicos interpretamos mal la vida de los otros! El comportamiento del Padre es distinto. Él sale de casa para los dos hijos. Acoge al hijo joven, pero no quiere perder al mayor. Los dos forman parte de la familia. ¡El uno no puede excluir al otro!
Lucas 15,31-32: La respuesta final del Padre
Así como el Padre no presta atención a los argumentos del hijo menor, tampoco tiene en cuenta los argumentos del mayor y le dice: “¡Hijo, tú estás siempre conmigo y todo lo que es mío es tuyo; pero era necesario hacer fiesta y alegrarse, porque este tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado!” ¿Era consciente el mayor de estar siempre con el Padre y de encontrar en esta presencia la causa de su alegría? La expresión del Padre: “¡Todo lo mío es tuyo!” incluye también al hijo menor que ha vuelto. El mayor no tiene derecho a hacer distinciones. Si él quiere ser hijo del Padre, deberá aceptarlo como es, y no como le gustaría que el Padre fuese. Esto nos toca a nosotros. Pues todos somos hermanos mayores.
c) Ampliando informaciones:
Las dos economías: la Casa del Padre, la Casa del Patrón
Esta parábola es conocida como la parábola de “El hijo pródigo”, y esto deja insinuar el lado económico. En definitiva, pródigo significa aquel que gasta , a mano abierta, aunque esto es un detalle secundario en la parábola. En verdad, el punto central del texto se encuentra en la elección que el seguidor de Jesús debe hacer cada día: elección entre la Casa del Padre o el sistema de compartir y la casa del patrón o el sistema de acumulación.
La parábola comienza con un joven que pide al padre la parte de la herencia, porque se quiere ir de la casa (Lc 15,12). Salir de la casa del Padre exige que la persona tenga una única cosa que el mundo acepta de buen grado: dinero. Sin dinero, el joven no conseguirá a enfrentarse con el mundo. Pero el joven no tenía la madurez suficiente para administrar el dinero con una vida desenfrenada (Lc 15,13). Para colmo de males, después de acabársele el dinero que tenía, pasa por dificultades económicas, que en la Biblia vienen siempre definidas con la palabra “hambre”. En el mundo bíblico existe la carestía, sólo si la estructura económica entra en colapso. Así pues, el joven empieza a encontrarse en la necesidad (Lc 15,14).
Enfrentarse a las dificultades engendra madurez. El joven se da cuenta de que necesita dinero todavía para sobrevivir en este mundo. Y así, por la primera vez en su vida, va en busca de un trabajo (Lc 15,15). Entra por tanto en la Casa del Patrón, que lo manda a ocuparse de los cerdos. Pero el hambre es mucha, el salario no es suficiente y él intenta saciar el hambre comiendo de lo que se le ha dado a los puercos (Lc 15,16). Mientras tanto, en la casa del patrón las cosas no son tan fáciles: la comida de los puercos es para los puercos. El jornalero debe comer del salario que gana sirviendo. Tanto como el hambre del jornalero, es la preocupación del patrón por engordar a los cerdos. El joven descubre que en la casa del patrón se le niega la comida, no se comparte en la casa del patrón, ni siquiera la comida de los cerdos.¡Cada uno para sí!
A partir de la experiencia vivida en la casa del patrón, el joven comienza a comparar la situación actual con la situación que se vive en la casa de su padre. En la Casa del Padre los jornaleros no tienen hambre, porque el pan se comparte con todos los jornaleros. En la casa del Padre ninguno se queda sin comer, mucho menos los jornaleros. El joven decide entonces volver a la casa del Padre. Ahora, ya tiene la suficiente madurez para reconocer que no puede ser considerado como hijo y pide al padre un trabajo. En la casa del padre los trabajadores no tienen hambre, porque se comparte el pan.
Algunos creen que el hijo vuelve porque tiene hambre. Su regreso sería un oportunismo. No se trata de esto, sino más bien de una elección por un determinado modelo de casa. En la casa del patrón, nada se comparte, ni siquiera las algarrobas de los cerdos. En la casa del Padre, ninguno tiene hambre, porque la misión de la Casa del Padre es la de “saciar de bienes a los hambrientos” (Lc 1,53). El compartir es lo que impide que haya hambre en la casa del Padre. Pero el joven descubre esto, porque en la casa del patrón tiene hambre. Comparando los dos modelos de casa el joven hace su elección: prefiere ser un empleado en la casa de su padre, lugar del compartir, lugar en el que nadie tiene hambre, donde todos se sacian. Así regresa a casa del padre pidiendo un trabajo (Lc 15,17-20).
Colocando esta reflexión en el corazón de su Evangelio, Lucas está dando un aviso a las comunidades cristianas que se están organizando en el sistema económico del imperio romano, Este sistema está simbolizado en la parábola por la casa del patrón, donde los cerdos reciben más atención que los trabajadores, o sea, lo invertido más que el trabajo. En la Casa del Padre, o sea, en la casa de los cristianos, no puede dominar este sistema. Los cristianos deben centralizar su vida en el compartir los bienes. Compartir los bienes quiere decir romper con el sistema imperial de la dominación. Quiere decir romper con la casa del patrón. En el libro de las Actas vemos que una de las características de la comunidad cristiana estaba en el compartir los bienes (Act 2,44-45; 4,32-37).
Lucas quiere recordarnos que la señal mayor del Reino es la mesa común en la Casa del Padre, quiere decir, compartir todo en la mesa común de la comunidad. Ninguno puede ser excluido de esta mesa. Todos estamos llamados a compartir. Como recordamos continuamente en nuestras celebraciones: no hay ninguno tan pobre que no pueda compartir algo. Y no hay uno tan rico que no tenga nada que recibir. La mesa común se construye con el compartir de todos. Y así la fiesta en la Casa del Padre será eterna.
Las tres parábolas tienen algo en común: la alegría y la fiesta. Quien experimenta la entrada gratuita y sorprendente del amor de Dios en la propia vida se alegra y quiere comunicar esta alegría a todos. La obra de salvación de Dios es fuente de alegría y gozo: “¡Alegraos conmigo!” (Lc 15,6-9) Y precisamente de esta experiencia de la gratuidad de Dios nace el estar alegres y festejar. (Lc 15,32). Al final de la parábola, el Padre pide que haya alegría y fiesta. La alegría parecía que disminuyese por el hermano mayor que no quiere entrar. Piensa en una alegría sólo con sus amigos y no con todos los demás, de la misma familia humana. Representa a aquellos que se consideran justos y no tienen necesidad de conversión.

6. Oración de un Salmo
Salmo 63(62): Tu amor vale más que la vida 
Dios, tú mi Dios, yo te busco,
mi ser tiene sed de ti,
por ti languidece mi cuerpo,
como erial agotado, sin agua.
Así como te veía en el santuario,
contemplando tu fuerza y tu gloria,
-pues tu amor es mejor que la vida,
por eso mis labios te alaban-,
así quiero bendecirte en mi vida,
levantar mis manos en tu nombre;
me saciaré como de grasa y médula,
mis labios te alabarán jubilosos.
Si acostado me vienes a la mente,
quedo en vela meditando en ti,
porque tú me sirves de auxilio
y exulto a la sombra de tus alas;
mi ser se aprieta contra ti,
tu diestra me sostiene.
Mas los que tratan de acabar conmigo,
¡caigan en las honduras de la tierra!
¡Sean pasados a filo de espada,
sirvan de presa a los chacales!
Pero el rey en Dios se alegrará,
el que jura por él se felicitará,
cuando cierren la boca a los mentirosos.

7. Oración final
Señor Jesús, te damos gracia por tu Palabra que nos ha hecho ver mejor la voluntad del Padre. Haz que tu Espíritu ilumine nuestras acciones y nos comunique la fuerza para seguir lo que Tu Palabra nos ha hecho ver. Haz que nosotros como María, tu Madre, podamos no sólo escuchar, sino también poner en práctica la Palabra. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos. Amén.

Ante una multitud, el cura Brochero fue proclamado beato

El sacerdote José Gabriel  Brochero fue proclamado beato hoy por el prefecto para la  Congregación de la Causa de los Santos, cardenal Angelo Amato,  ante una multitud reunida en el predio de Villa Cura Brochero en  el valle de Traslasierras de la provincia de Córdoba.
La beatificación se concretó después que el prelado italiano  leyó una carta por la que se inscribe a Brochero en el libro  de los beatos, “acogiendo los deseos de nuestros hermanos, Carlos  Ñañez y Santiago Olivera (obispos de las diócesis de Córdoba y de  Cruz del Eje) y de numerosos fieles”.
“Después de haber escuchado el parecer”, dice la carta que  lleva la firma del Papa Francisco, con fecha 9 de agosto de este  año “concedemos que el venerable siervo de Dios , sacerdote,  pastor según el corazón de Cristo, sea llamado beato de ahora en  adelante y que su fiesta pueda celebrarse cada año el día 16 del  mes de marzo, en los lugares y según el modo del  Derecho”.       
A las 10 ingresaron los obispos de la Argentina al sitio  donde se levantó el altar en el Cerro de la Cruz, donde también  muchos de los fieles -unos 180 mil- pasaron la fría noche en  armoniosa vigilia. Durante la ceremonia, la doctora Silvia Correale, postuladora  de la causa del ahora primer sacerdote argentino beato, realizó  una semblanza del cura Brochero.
Recordó que nació en Santa Rosa del Río Primero, el 16 de  marzo de 1840 en una familia profundamente cristiana cordobesa y  que recibió la ordenación presbiterial el 4 de noviembre de 1866,  se ordenó maestro en filosofía y fue prefecto de estudios en el  Seminario Mayor.
En 1869 lo destinan al valle de Traslasierras donde se descubre  “discípulo misionero de Cristo resucitado” y vive su misión “con  pasión”. Utilizó como un modo de transformación de sus fieles, la  predicación de los ejercicios espirituales y el 26 de enero de  1914 muere en Villa del Tránsito, hoy cura Brochero.
A continuación, el padre Julio Merediz sacerdote jesuita,  vicepostulador de la causa de canonización del Cura Brochero y  uno de los principales difusores de su obra, trazó los rasgos de  la espiritualidad del nuevo beato.  Dijo que “fue un pastor dotado de gran espíritu de sacrificio,  sirvió a la gente más pobre del campo, los sirvió especialmente a  través de los ejercicios espirituales, murió leproso y ciego”.
Fue “un verdadero sacerdote con olor a oveja al decir del Papa  Francisco”, explicó y resaltó que Brochero siempre decía  que “Cristo lavó con su sangre mis pecados” y que su corazón  sacerdotal llegaba a su plenitud con la Eucaristía.
“Brochero se hizo Eucaristía, su vida fue un celebrar el  misterio de la Eucaristía. Brochero fue consuelo de las mujeres y  hombres peregrinos de la Patria Celestial” y destacó la  “devoción” a la Virgen María, “Madre de Jesucristo”.
Resaltó que “como la Virgen en las Bodas de Caná”, le dijo a  Jesús “no tienen agua, no tienen caminos” y por lo tanto “ayudó a  su pueblo abrió escuelas, proyectó el ferrocarril, entre todos  hicieron caminos, acequias y la Casa de Ejercicios”. “Para Brochero su opción para los más necesitados no fue una  postura ideológica ni estereotipada, murió pobre y enfermo Su ejemplo ilumina a quienes hoy desean seguir las huellas de  Cristo”, expresó.
Para Merediz, Brochero anima a salir a las periferias y aclaró  que “el pueblo fiel sabe por instinto que los santos son el  regalo que Dios les hace”. Luego fue leída la carta por la que se proclamó su  beatificación ante el entusiasmo y la desbordante emoción de los  presentes, luego comenzó la celebración de la misa.
En el altar se colocaron reliquias del Cura Brochero, mientras  que en un costado se encontraba Nicolás Flores y sus padres   Sandra Violino y Osvaldo. Se trata del niño sobre quien Brochero produjo un milagro que  le permite estar hoy con vida, tras haber sufrido un terrible  accidente automovilístico con apenas once meses de vida, hace 13  años.
Muchos recuerdan hoy que con su mulo Malacara, Brochero  desafió las contingencias del clima, los malos entendidos, devoró  kilómetros para llevar los sacramentos y admiten que encarna el  tipo de sacerdote que reclama hoy la Iglesia.
El cura Brochero inauguró en 1877 su casa de Ejercicios a  donde llevaba caravanas de hasta 700 hombres y mujeres por las  altas cumbres heladas y con nieve y en 1880 puso en marcha el  colegio de niñas con las Hermanas Esclavas del Corazón de Jesús a  cargo.    

11 de septiembre de 2013

JESÚS, EL MAESTRO AYER, HOY Y SIEMPRE

En este día del Maestro, navegando un poco en internet encontré algunos artículos que pueden servirnos para nuestra formación teológica y bíblica. 
Pertencen a la Familia Paulina, y pueden verse en los enlaces que estan aquí...

                       JESÚS, EL MAESTRO AYER, HOY Y SIEMPRE
La espiritualidad del Paulino comunicador
Actas del Seminario internacional sobre "Jesús, el Maestro"(Ariccia, 14-24 de octubre de 1996)


Mons. Gianfranco Ravasi
EL MAESTRO EN LA BIBLIA

Giovanni Helewa ocd
EL MAESTRO EN SAN PABLO

Franco Pierini ssp
EL MAESTRO EN LA PATRÍSTICA Y EN LA TRADICIÓN ECLESIAL
(especialmente en el "De Magistro" de San Agustín y de Santo Tomás de Aquino)


P. Bruno Forte
EL MAESTRO EN LA REFLEXIÓN TEOLÓGICA
DESDE LA ÉPOCA MODERNA HASTA NUESTROS DÍAS

11 de Septiembre "DÍA DEL MAESTRO"

El Día del Maestro es una festividad en que se celebra a los maestros, catedráticos, profesores y personas que generalmente trabajan enseñando. En el caso de América, la Conferencia Interamericana de Educación (celebrada en Panamá en 1943) recomendó celebrar el Día Panamericano del Maestro el 11 de septiembre por el fallecimiento del educador y presidente argentino, Domingo Faustino Sarmiento. 

Había nacido en la ciudad de San Juan el 15 de febrero de 1811. Periodista, ministro, legislador, diplomático y presidente de la Nación, fue posiblemente junto a Hernández y Mansilla uno de los escritores argentinos más expresivo y vigoroso del siglo XIX. 
Autor de "Viajes por Europa, Africa y América", "Educación popular", "Argirópolis", "Campaña en el Ejército Grande", "Conflictos y armonías de las razas en América" y "Facundo. Civilización y barbarie", en el que sienta las bases políticas e ideológicas de la posterior hegemonía porteña sobre el país. En esta fecha se conmemora el Día del Maestro. 

Sarmiento murió en 1888, en Asunción. Desde 1943, se celebra el Día del Maestro en su honor.

23 de febrero de 2012

Cuaresma 2012

Son varios los materiales que encontramos en la web y que nos pueden servir para vivir este tiempo de cuaresma, aca van alguno links...

http://www.salesianos.edu/es/content/huellas-para-la-cuaresma-2012



http://www.pazybien.org/_recursos_archivo/cuadernillo_oracion_cuaresma%202012c.pdf

http://www.jovenesdehonianos.org/cuaresma.htm