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25 de mayo de 2010

Para pensar. Historia Árabe.

A un oasis llega un joven, toma agua, se asea y pregunta a un viejecito que se encuentra descansando:
-¿Que clase de personas hay aquí?
El anciano le pregunta:
-¿Qué clase de gente había en el lugar de donde tu vienes?
-"Oh, un grupo de egoístas y malvados -replicó el joven-estoy encantado de haberme ido de allí.
A lo cual el anciano comentó:
-Lo mismo habrás de encontrar aquí.
Ese mismo día otro joven se acerco a beber agua al oasis y viendo al anciano preguntó:
-¿Qué clase de personas viven en este lugar?
El viejo respondió con la misma pregunta:
-¿Qué clase de personas viven en el lugar de donde tu vienes?
-"Un magnífico grupo de personas, honestas, amigables, hospitalarias, me duele mucho haberlos dejado."
-"Lo mismo encontraras tu aquí", respondió el anciano.
Un hombre que había escuchado ambas conversaciones le preguntó al viejo:
-¿Cómo es posible dar dos respuestas tan diferentes a la misma pregunta?
A lo cuál el viejo contestó:
-Cada uno lleva en su corazón el medio ambiente donde vive. Aquél que no encontró nada bueno en los lugares donde estuvo no podrá encontrar otra cosa aquí. Aquél que encontró amigos allá podrá encontrar amigos aquí.
En este bicentenario, demos un tienpo a la reflexión y pensemos sobre nuestra forma de ver las cosas y como la manifestamo a los demás...


26 de febrero de 2010

Para Pensar ... Cuentos Para Cuaresma

Érase una vez que había un rey que vivía bien su fe cristiana y que no tenía hijos. Por ello, envió a sus heraldos a colocar un anuncio en todos los pueblos diciendo que cualquier joven que reuniera los requisitos para aspirar a ser el sucesor al trono, debería entrevistarse con el Rey. Pero debía cumplir dos requisitos: Amar a Dios y a su prójimo.

En una aldea lejana, un joven huérfano leyó el anuncio real. Su abuelo, que lo conocía bien, no dudó en animarlo a presentarse, pues sabía que cumplía los requisitos, pues amaba a Dios y a todos en la aldea. Pero era tan pobre que no contaba ni con vestimentas dignas, ni con el dinero para las provisiones de tan largo viaje.

Su abuelo lo animó a trabajar y el joven así lo hizo. Ahorró al máximo sus gastos y cuando tuvo una cantidad suficiente, vendió todas sus escasas pertenencias, compró ropas finas, algunas joyas y emprendió el viaje. Al final del viaje, casi sin dinero, se le acercó un pobre limosnero. Tiritando de frío, vestido de harapos, imploraba: “Estoy hambriento y tengo frío, por favor ayúdeme...” El joven, conmovido, de inmediato se deshizo de sus ropas nuevas y abrigadas y se puso los harapos del limosnero. Sin pensarlo dos veces le dio también parte de las provisiones que llevaba.

Cruzando los umbrales de la ciudad, una mujer con dos niños tan sucios como ella, le suplicó: “¡Mis niños tienen hambre y yo no tengo trabajo!” Sin pensarlo dos veces, le dio su anillo y su cadena de oro, junto con el resto de las provisiones.

Entonces, en forma titubeante, llegó al castillo vestido con harapos y sin de provisiones para el regreso. Un asistente del Rey lo llevó a un grande y lujoso salón donde estaba el rey. Cuál no sería su sorpresa cuando alzó los ojos y se encontró con los del Rey. Atónito dijo: “¡Usted... usted! ¡Usted es el limosnero que estaba a la vera del camino!” En ese instante entró una criada y dos niños trayéndole agua, para que se lavara y saciara su sed. Su sorpresa fue también mayúscula: - “¡Ustedes también! ¡Ustedes estaban en la puerta de la ciudad!” El Soberano sonriendo dijo: “Sí, yo era ese limosnero, y mi criada y sus niños también estuvieron allí”.

El joven tartamudeó: “Pero... pe... pero... ¡usted es el Rey! ¿Por qué me hizo eso?” El monarca contestó: “Porque necesitaba descubrir si tus intenciones eran auténticas frente a tu amor a Dios y a tu prójimo. Sabía que si me acercaba a ti como Rey, podrías fingir y no sabría realmente lo que hay en tu corazón. Como limosnero, no sólo descubrí que de verdad amas a Dios y a tu prójimo, sino que eres el único en haber pasado la prueba. ¡Tú serás mi heredero! --sentenció el Rey-- ¡Tú heredaras mi reino!”.

El relato nos debe hacer pensar si sabemos dar también con generosidad. Cuaresma es un tiempo para descubrir de nuevo la misericordia de Dios para que también nosotros lleguemos a ser más misericordiosos con nuestros hermanos”. Cristo ya se ha dado generosamente por nosotros y espera que hagamos lo mismo con los demás.

24 de diciembre de 2009

FELIZ NAVIDAD !!!


La Novedad es la Navidad


La novedad de la Navidad es que Dios nos ama tanto que se baja hasta nosotros.

La novedad de la Navidad es que Dios tiene fe en el hombre.

La novedad de la Navidad está en los valores que Dios quiso poner de moda entre los hombres: la sencillez, las pobreza, el sacrificio, la humildad, el amor, la pureza del corazón, la fe incondicional de María y José.

La novedad de la Navidad es que Cristo inauguró un Nuevo Reino, un reino "sin lógica": los que quieran ser primeros deben hacerse últimos y servidores de todos; el que se humille será grande; quien pretenda "guardarse" la vida la perderá y el que la gaste sirviendo a los demás encontrará la felicidad.

La novedad de la Navidad está en que todos podemos ser santos

FELIZ NAVIDAD PARA TODOS ....

COMUNIDAD MISIONERA SINT UNUM

9 de noviembre de 2009

UNA HORMIGA…

¡Una hormiga me llevó a orar!




El otro día vi una hormiga que cargaba una enorme hoja. La hormiga era pequeña y la hoja debía tener como mínimo, diez veces el tamaño de ella. La hormiga cargaba con sacrificio, y arrastraba, y tenía la hoja sobre su cabeza. Cuando el viento soplaba, la hoja se tumbaba, haciendo caer a la hormiga también. Fueron muchos los tropiezos mas no por eso la hormiga se desanimó de su tarea. Yo la observé y la acompañé hasta que llegó próxima a un hueco que debía ser la puerta de su casa. Fue ahí cuando pensé - acá ella termina su trabajo. Ilusión la mía. La verdad, apenas había terminado una etapa. La hoja era mucho mayor que la boca del hueco lo cual hizo que la hormiga la dejase del lado de afuera y poder entrar solita. Fue ahí que dije para mí: -"tanto sacrificio para nada"- Recordé un dicho popular:

"Nado, nado y murió en la playa"

Más la pequeña hormiga me sorprendió del agujero salieron otras hormigas, que comenzaron a cortar la hoja en pequeños pedazos. Ellas parecían alegres por la tarea; en poco tiempo, la gran hoja había desaparecido, Dando lugar a pequeños trozos que ellas llevaron para dentro del agujero. Inmediatamente pensé en mis propias experiencias. Cuantas veces me desanimé delante del tamaño de las tareas o de las dificultades?

Tal vez, si la hormiga hubiera mirado el tamaño de la hoja, no la habría recogido. Envidie su persistencia y su fuerza. Naturalmente, transformé mi reflexión en oración y le pedí al Señor -Que me diese la tenacidad de aquella hormiga, para "cargar" las dificultades del día a día., que me diese la perseverancia de la hormiga, para no desanimarme ante las caídas. Que yo pudiese tener la inteligencia, la sabiduría de ella, para dividir en pedazos el fardo que, a veces se presenta grande de más. Que yo tuviese la humildad para participar con otros el éxito de la llegada. Pedí al Señor la gracia de, como aquella hormiga, No desistir de la caminata aunque los vientos sean contrarios, y hacen dar vuelta la cabeza para bajo; lo mismo que cuando, por el tamaño de la carga no consiga ver con nitidez el camino a recorrer. La alegría de los hijos que, probablemente, esperaban allá adentro por el alimento, como la hormiga, haz que pueda olvidar y superar las adversidades de la entrada. Después del encuentro con aquella hormiga salí mas fortalecido en mi caminata.

Agradecí al Señor por haber colocado aquella hormiga en mi camino o por haberme hecho pasar por el camino de ella. Los sueños no mueren, apenas adormecen el alma de la gente.

5 de noviembre de 2009

Para Pensar. El Ciego y el Publicista

Dicen que una vez, hubo un ciego sentado en un parque, con una gorra a sus pies y un cartel en el que, escrito con tiza blanca, decía: 




Un creativo publicista algo loco que pasaba frente a él, se detuvo y observó unas pocas monedas en la gorra. Sin pedirle permiso tomó el cartel, le dio vuelta, tomó una tiza y escribió otro anuncio. Volvió a poner el pedazo de madera sobre los pies del ciego y se fue.

Por la tarde el creativo volvió a pasar frente al ciego que pedía limosna. Ahora su gorra estaba llena de billetes y monedas. El ciego reconociendo sus pasos le preguntó si había sido él quien re-escribió su cartel y sobre todo, qué que era lo que había escrito allí.

El escritor le contestó: -"Nada que no sea tan cierto como tu anuncio, pero con otras palabras".

Sonrió y siguió su camino. El ciego nunca lo supo, pero su nuevo cartel decía:





"SIEMPRE ES BUENO CAMBIAR DE ESTRATEGIA CUANDO NADA NOS SUCEDE"

22 de octubre de 2009

MENSAJE DE DIOS ...

21 de octubre de 2009

Para Pensar. Comunidad Abierta


16 de octubre de 2009

Huellas en la Arena

9 de octubre de 2009

Para Pensar

Era un día lluvioso y gris. El mundo pasaba a mi alrededor a gran velocidad. Cuando de pronto, todo se detuvo. Allí estaba, frente a mí: una niña apenas cubierta con un vestidito todo rotoso que era más agujeros que tela. Allí estaba, con sus cabellitos mojados, y el agua chorreándole por la cara. Allí estaba, tiritando de frío y de hambre. Allí estaba, en medio de un mundo gris y frío, sola y hambrienta. Me encolericé y le reclamé a Dios. "¿Cómo es posible Señor, que habiendo tanta gente que vive en la opulencia, permitas que esta niña sufra hambre y frío? ¿Cómo es posible que te quedes ahí tan tranquilo, impávido ante tanta injusticia, sin hacer nada?" Luego de un silencio que me pareció interminable, sentí la voz de Dios que me contestaba: "¡Claro que he hecho algo! ¡Te hice a ti!"

5 de octubre de 2009

El Vendedor de Semillas

Un joven soñó que entraba en un supermercado recién inaugurado y, para su sorpresa, descubrió que Jesucristo se encontraba detrás del mostrador.

-“¿Qué vendes aquí?, le preguntó.

-“Todo lo que tu corazón desee”, respondió Jesucristo. Sin atreverse a creer lo que estaba oyendo, el joven emocionado se decidió a pedir lo mejor que un ser humano podría desear: “Quiero tener amor, felicidad, sabiduría, paz de espíritu y ausencia de todo temor. Deseo que en el mundo se acaben las guerras, el terrorismo, el narcotráfico, las injusticias sociales, la corrupción y las violaciones a los derechos humanos”.

Cuando el joven terminó de hablar, Jesucristo le dice: “Amigo, creo que no me has entendido. Aquí no vendemos frutos; solamente vendemos semillas”.

Esta lectura nos indica que en nuestras manos está el cambiar este mundo de maldad y de injusticias, y acrecentar los verdaderos valores éticos y morales que deben prevalecer en la sociedad.

Los jóvenes somos los encargados de fomentar desde el seno familiar y para siempre, las buenas costumbres en nuestra vida cotidiana, ya sea en el trabajo, la universidad, el colegio, entre otros. No siempre es aconsejable quejarse por los problemas que se presentan a diario y no hacer nada para remediar la situación, es por esto que necesitamos la ayuda de Nuestro Señor Jesucristo para que Él con su infinita bondad y misericordia nos brinde esa ayuda y, sobre todo, la sabiduría necesaria para poder sacar adelante nuestra sociedad.

Si queremos vivir en un mundo tranquilo, en donde reine el respeto hacia los demás y la convivencia pacífica, tenemos que poner nuestro granito de arena y trabajar mucho y sin decaer para conseguir todas las cosas buenas que queremos en nuestras comunidades.

CONVIERTE EN FRUTOS LAS SEMILLAS QUE HAY EN TI.

Tomado del Libro Vitaminas Diarias para el Espíritu)

28 de septiembre de 2009

PARA PENSAR. EL CELULAR


EL CELULAR


En estos tiempos modernos
donde las comunicaciones
nos asombran cada día
aparece el celular.

Muchos deseamos tener un celular
y de hecho muchos lo tienen;
algunos tienen cobertura limitada,
tarjetas prepago,
hay grandes, chicos, finos,
de diferentes precios,
unos más caros
otros baratos...

Todos lo deseamos para comunicarnos...

Pero hay un celular
que todos tenemos..
Es normal y sencillo,
no tiene precio,
no usa tarjeta prepago,
tiene cobertura sin limite,
se usa en cualquier lugar,
todos tus mensajes,
llegan bien y a tiempo...

ES LA ORACION

Y tiene un número
que es el "203"

"DONDE ESTAN DOS O TRES
REUNIDOS EN MI NOMBRE
ALLI ESTARE YO. AMEN"

17 de agosto de 2009

La Naranja y el Ateo


Un ateo dictaba una conferencia ante un gran auditorio defendiendo la inexistencia de Dios. Después de haber finalizado su discurso, desafió a cualquiera que tuviese preguntas a que subiera a la plataforma.

Un hombre que había sido bien conocido en la localidad por su adicción a las bebidas alcohólicas, pero que había encontrado recientemente liberación y esperanza en Cristo Jesús acepto la invitación y sacando una naranja del bolsillo comenzó a pelarla lentamente.

El conferencista le pidió que hiciera la pregunta; el hombre, continuó imperturbable pelando la naranja en silencio, al termino de lo cual, se la comió.

Se volvió al conferencista y le preguntó : “¿Estaba dulce o agria?”

“No me pregunte tonterías”, respondió el orador con señales evidentes de enojo; “¿Como puedo saber el gusto si no la he probado?”

Y aquel hombre regenerado por el amor de Dios respondió entonces:

“Y ¿como puede usted saber algo de Cristo, si nunca lo ha probado?”

14 de agosto de 2009

Las Cucharas (Uno para todos y .. )

Las Cucharas

Dice una antigua leyenda china, que un discípulo preguntó al Maestro:

- ¿Cuál es la diferencia entre el cielo y el infierno?

El Maestro le respondió:

- Es muy pequeña, sin embargo tiene grandes consecuencias. Ven, te mostraré el infierno.

Entraron en una habitación donde un grupo de personas estaba sentado alrededor de un gran recipiente con arroz, todos estaban hambrientos y desesperados, cada uno tenía una cuchara tomada fijamente desde su extremo, que llegaba hasta la olla. Pero cada cuchara tenía un mango tan largo que no podían llevársela a la boca. La desesperación y el sufrimiento eran terribles.

- Ven, - dijo el Maestro después de un rato, - ahora te mostraré el cielo.

Entraron en otra habitación, idéntica a la primera; con la olla de arroz, el grupo de gente, las mismas cucharas largas pero, allí, todos estaban felices y alimentados.

- No comprendo - dijo el discípulo, - ¿Por qué están tan felices aquí, mientras son desgraciados en la otra habitación si todo es lo mismo?

El Maestro sonrió.

- Ah... ¿no te has dado cuenta? Como las cucharas tienen los mangos largos, no permitiéndoles llevar la comida a su propia boca, aquí han aprendido a alimentarse unos a otros.

Beneficio común, trabajo común... ¿Tan complicadas son las cosas que no vemos el beneficio común, que en definitiva es nuestro beneficio?

¿Alimentas a tus semejantes? No desde el punto de vista del alimento físico, sino en el sentido amplio de compartir con los demás (tu tiempo, tus posesiones, etc.).