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11 de septiembre de 2013

JESÚS, EL MAESTRO AYER, HOY Y SIEMPRE

En este día del Maestro, navegando un poco en internet encontré algunos artículos que pueden servirnos para nuestra formación teológica y bíblica. 
Pertencen a la Familia Paulina, y pueden verse en los enlaces que estan aquí...

                       JESÚS, EL MAESTRO AYER, HOY Y SIEMPRE
La espiritualidad del Paulino comunicador
Actas del Seminario internacional sobre "Jesús, el Maestro"(Ariccia, 14-24 de octubre de 1996)


Mons. Gianfranco Ravasi
EL MAESTRO EN LA BIBLIA

Giovanni Helewa ocd
EL MAESTRO EN SAN PABLO

Franco Pierini ssp
EL MAESTRO EN LA PATRÍSTICA Y EN LA TRADICIÓN ECLESIAL
(especialmente en el "De Magistro" de San Agustín y de Santo Tomás de Aquino)


P. Bruno Forte
EL MAESTRO EN LA REFLEXIÓN TEOLÓGICA
DESDE LA ÉPOCA MODERNA HASTA NUESTROS DÍAS

18 de abril de 2011

Recursos para Semana Santa

Comenzamos a transitar la Semana Santa y seguramente cada uno de nosotros buscará que estos días sean de recogimiento y reflexión. Es por ello que sugerimos que visiten la página www.iglesia.cl/especiales/semanasanta2011.-

12 de abril de 2011

Ejercicios Espirituales por Internet

Al sitio web se puede ingresar por dos direcciones: www.apuntesespirituales.com.ar (nombre mas cercano a aquellos con inquietudes espirituales) y www.artedeamar.com.ar (mas atractivo para quienes buscan simplemente mejorar como personas y crecer en el amor)

Según cuentan los Nace para cubrir distintos aspectos que creemos importantes:
  1. en casaPara que aquel que no conoce aún los Ejercicios Espirituales, tenga la posibilidad de poder probarlos y saborearlos. Una "prueba de degustación" en su casa.
  2. Para quienes lo están haciendo en la capilla y/o por internet, la posibilidad de tener un acompañamiento individual con la misma persona que se haya elegido durante todo el proceso.
  3. Aquellos que están haciendo los ejercicios presenciales en la capilla, tienen la posibilidad de volver a "aclimatarse" cada día con los videos de ambientación para su espacio de reflexión.
  4. Muchos matrimonios jóvenes que tienen realidades difíciles por las edades de sus hijos, han estado privados de asistir semanalmente. Con esta herramienta, pueden disfrutar los ejercicios sin salir de sus casas, en un horario que les sea accesible.
  5. Quienes no hayan podido continuar viniendo a las reuniones semanales en la capilla (por viajes, etc), tienen aquí una herramienta para poder seguirlos, estén donde estén.
  6. Aquellos que no residen en nuestra ciudad, en cualquier lugar del planeta donde se encuentren, pueden participar de esta experiencia que nos ayuda a cambiar nuestras vidas.
(Extraido de la Prentación de la web)

10 de abril de 2011

Ejercicios Espirituales por Internet

Dando vueltas por la red encontramos esta propuesta de ejercicios espirituales en línea, sin salir de nuestro lugar. Esto es posible gracias al sitio www.Ejerciciosive.com.ar donde se pueden realizar en línea en tres opciones de acuerdo a la disponibilidad de cada quien: 3, 5 o 30 días (este último para aquellos que no pueden ocuparle muchas horas al día), es decir podemos tomar los ejercicios espirituales ignacianos sin hacer a un lado nuestra vida cotidiana, en los casos de los 3 y 5 días son casi todo el día. 
Los links son www.ejerciciosive.com.ar

Para el registro:

13 de marzo de 2011

6 de marzo de 2011

Una web ofrecerá 10 minutos de oración en audio para cada día

 
Desde el miércoles 9 de marzo, miércoles de ceniza, estará online la nueva web www.rezandovoy.org. Con el objetivo de adaptarse a los tiempos, aprovechado las nuevas tecnologías y los lenguajes contemporáneos, se hace cada vez más urgente proponer nuevos espacios de oración. Tanto pensando en las nuevas generaciones como en las vidas, a menudo agitadas, de cada persona surgió este proyecto respaldado por la Compañía de Jesús.
Hereda el modelo que ya lanzaron hace tres años, con gran éxito, los jesuitas ingleses en www.prayasyougo.org Ahora, la compañía de Jesús en España, y con ella un grupo enorme de religiosos y laicos, hombres y mujeres de todas las edades, se unen en este proyecto. ¿De qué se trata? De que una persona pueda encontrar, cada día -de lunes a viernes- una oración que puede escuchar (escucharla desde el mismo ordenador, o descargarla, y llevarla consigo).
Son alrededor de doce minutos, y en cada oración se incluye la lectura de ese día, algunas pautas para la meditación y músicas que puedan acompañar o inspirar. Los creadores señalan su intención de que esta web sea de ayuda, tanto para las comunidades como para la labor pastoral.
Rezandovoy es una iniciativa de Pastoralsj, proyecto respaldado por la Compañía de Jesús. También participan las editorialesSal Terrae y Mensajero, el Instituto Nevares de Empresarios Agrarios (INEA), diversas instituciones, como el apostolado de la oración, y diversas personas e instituciones.

4 de marzo de 2011

Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la Cuaresma 2011

Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la Cuaresma 2011



04 de marzo de 2011
vatican.va

«Con Cristo sois sepultados en el Bautismo, con él también habéis resucitado» (cf. Col 2, 12)

Queridos hermanos y hermanas:

La Cuaresma, que nos lleva a la celebración de la Santa Pascua, es para la Iglesia un tiempo litúrgico muy valioso e importante, con vistas al cual me alegra dirigiros unas palabras específicas para que lo vivamos con el debido compromiso. La Comunidad eclesial, asidua en la oración y en la caridad operosa, mientras mira hacia el encuentro definitivo con su Esposo en la Pascua eterna, intensifica su camino de purificación en el espíritu, para obtener con más abundancia del Misterio de la redención la vida nueva en Cristo Señor (cf. Prefacio I de Cuaresma).

1. Esta misma vida ya se nos transmitió el día del Bautismo, cuando «al participar de la muerte y resurrección de Cristo» comenzó para nosotros «la aventura gozosa y entusiasmante del discípulo» (Homilía en la fiesta del Bautismo del Señor, 10 de enero de 2010). San Pablo, en sus Cartas, insiste repetidamente en la comunión singular con el Hijo de Dios que se realiza en este lavacro. El hecho de que en la mayoría de los casos el Bautismo se reciba en la infancia pone de relieve que se trata de un don de Dios: nadie merece la vida eterna con sus fuerzas. La misericordia de Dios, que borra el pecado y permite vivir en la propia existencia «los mismos sentimientos que Cristo Jesús» (Flp 2, 5) se comunica al hombre gratuitamente.

El Apóstol de los gentiles, en la Carta a los Filipenses, expresa el sentido de la transformación que tiene lugar al participar en la muerte y resurrección de Cristo, indicando su meta: que yo pueda «conocerle a él, el poder de su resurrección y la comunión en sus padecimientos hasta hacerme semejante a él en su muerte, tratando de llegar a la resurrección de entre los muertos» (Flp 3, 10-11). El Bautismo, por tanto, no es un rito del pasado sino el encuentro con Cristo que conforma toda la existencia del bautizado, le da la vida divina y lo llama a una conversión sincera, iniciada y sostenida por la Gracia, que lo lleve a alcanzar la talla adulta de Cristo.

Un nexo particular vincula al Bautismo con la Cuaresma como momento favorable para experimentar la Gracia que salva. Los Padres del Concilio Vaticano II exhortaron a todos los Pastores de la Iglesia a utilizar «con mayor abundancia los elementos bautismales propios de la liturgia cuaresmal» (Sacrosanctum Concilium, 109). En efecto, desde siempre, la Iglesia asocia la Vigilia Pascual a la celebración del Bautismo: en este Sacramento se realiza el gran misterio por el cual el hombre muere al pecado, participa de la vida nueva en Jesucristo Resucitado y recibe el mismo espíritu de Dios que resucitó a Jesús de entre los muertos (cf. Rm 8, 11). Este don gratuito debe ser reavivado en cada uno de nosotros y la Cuaresma nos ofrece un recorrido análogo al catecumenado, que para los cristianos de la Iglesia antigua, así como para los catecúmenos de hoy, es una escuela insustituible de fe y de vida cristiana: viven realmente el Bautismo como un acto decisivo para toda su existencia.

2. Para emprender seriamente el camino hacia la Pascua y prepararnos a celebrar la Resurrección del Señor —la fiesta más gozosa y solemne de todo el Año litúrgico—, ¿qué puede haber de más adecuado que dejarnos guiar por la Palabra de Dios? Por esto la Iglesia, en los textos evangélicos de los domingos de Cuaresma, nos guía a un encuentro especialmente intenso con el Señor, haciéndonos recorrer las etapas del camino de la iniciación cristiana: para los catecúmenos, en la perspectiva de recibir el Sacramento del renacimiento, y para quien está bautizado, con vistas a nuevos y decisivos pasos en el seguimiento de Cristo y en la entrega más plena a él.

El primer domingo del itinerario cuaresmal subraya nuestra condición de hombre en esta tierra. La batalla victoriosa contra las tentaciones, que da inicio a la misión de Jesús, es una invitación a tomar conciencia de la propia fragilidad para acoger la Gracia que libera del pecado e infunde nueva fuerza en Cristo, camino, verdad y vida (cf. Ordo Initiationis Christianae Adultorum, n. 25). Es una llamada decidida a recordar que la fe cristiana implica, siguiendo el ejemplo de Jesús y en unión con él, una lucha «contra los Dominadores de este mundo tenebroso» (Ef 6, 12), en el cual el diablo actúa y no se cansa, tampoco hoy, de tentar al hombre que quiere acercarse al Señor: Cristo sale victorioso, para abrir también nuestro corazón a la esperanza y guiarnos a vencer las seducciones del mal.

El Evangelio de la Transfiguración del Señor pone delante de nuestros ojos la gloria de Cristo, que anticipa la resurrección y que anuncia la divinización del hombre. La comunidad cristiana toma conciencia de que es llevada, como los Apóstoles Pedro, Santiago y Juan «aparte, a un monte alto» (Mt 17, 1), para acoger nuevamente en Cristo, como hijos en el Hijo, el don de la gracia de Dios: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle» (v. 5). Es la invitación a alejarse del ruido de la vida diaria para sumergirse en la presencia de Dios: él quiere transmitirnos, cada día, una palabra que penetra en las profundidades de nuestro espíritu, donde discierne el bien y el mal (cf.Hb 4, 12) y fortalece la voluntad de seguir al Señor.

La petición de Jesús a la samaritana: «Dame de beber» (Jn 4, 7), que se lee en la liturgia del tercer domingo, expresa la pasión de Dios por todo hombre y quiere suscitar en nuestro corazón el deseo del don del «agua que brota para vida eterna» (v. 14): es el don del Espíritu Santo, que hace de los cristianos «adoradores verdaderos» capaces de orar al Padre «en espíritu y en verdad» (v. 23). ¡Sólo esta agua puede apagar nuestra sed de bien, de verdad y de belleza! Sólo esta agua, que nos da el Hijo, irriga los desiertos del alma inquieta e insatisfecha, «hasta que descanse en Dios», según las célebres palabras de san Agustín.

El domingo del ciego de nacimiento presenta a Cristo como luz del mundo. El Evangelio nos interpela a cada uno de nosotros: «¿Tú crees en el Hijo del hombre?». «Creo, Señor» (Jn 9, 35.38), afirma con alegría el ciego de nacimiento, dando voz a todo creyente. El milagro de la curación es el signo de que Cristo, junto con la vista, quiere abrir nuestra mirada interior, para que nuestra fe sea cada vez más profunda y podamos reconocer en él a nuestro único Salvador. Él ilumina todas las oscuridades de la vida y lleva al hombre a vivir como «hijo de la luz».

Cuando, en el quinto domingo, se proclama la resurrección de Lázaro, nos encontramos frente al misterio último de nuestra existencia: «Yo soy la resurrección y la vida... ¿Crees esto?» (Jn 11, 25-26). Para la comunidad cristiana es el momento de volver a poner con sinceridad, junto con Marta, toda la esperanza en Jesús de Nazaret: «Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo» (v. 27). La comunión con Cristo en esta vida nos prepara a cruzar la frontera de la muerte, para vivir sin fin en él. La fe en la resurrección de los muertos y la esperanza en la vida eterna abren nuestra mirada al sentido último de nuestra existencia: Dios ha creado al hombre para la resurrección y para la vida, y esta verdad da la dimensión auténtica y definitiva a la historia de los hombres, a su existencia personal y a su vida social, a la cultura, a la política, a la economía. Privado de la luz de la fe todo el universo acaba encerrado dentro de un sepulcro sin futuro, sin esperanza.

El recorrido cuaresmal encuentra su cumplimiento en el Triduo Pascual, en particular en la Gran Vigilia de la Noche Santa: al renovar las promesas bautismales, reafirmamos que Cristo es el Señor de nuestra vida, la vida que Dios nos comunicó cuando renacimos «del agua y del Espíritu Santo», y confirmamos de nuevo nuestro firme compromiso de corresponder a la acción de la Gracia para ser sus discípulos.

3. Nuestro sumergirnos en la muerte y resurrección de Cristo mediante el sacramento del Bautismo, nos impulsa cada día a liberar nuestro corazón del peso de las cosas materiales, de un vínculo egoísta con la «tierra», que nos empobrece y nos impide estar disponibles y abiertos a Dios y al prójimo. En Cristo, Dios se ha revelado como Amor (cf. 1 Jn 4, 7-10). La Cruz de Cristo, la «palabra de la Cruz» manifiesta el poder salvífico de Dios (cf. 1 Co 1, 18), que se da para levantar al hombre y traerle la salvación: amor en su forma más radical (cf. Enc. Deus caritas est, 12). Mediante las prácticas tradicionales del ayuno, la limosna y la oración, expresiones del compromiso de conversión, la Cuaresma educa a vivir de modo cada vez más radical el amor de Cristo. Elayuno, que puede tener distintas motivaciones, adquiere para el cristiano un significado profundamente religioso: haciendo más pobre nuestra mesa aprendemos a superar el egoísmo para vivir en la lógica del don y del amor; soportando la privación de alguna cosa —y no sólo de lo superfluo— aprendemos a apartar la mirada de nuestro «yo», para descubrir a Alguien a nuestro lado y reconocer a Dios en los rostros de tantos de nuestros hermanos. Para el cristiano el ayuno no tiene nada de intimista, sino que abre mayormente a Dios y a las necesidades de los hombres, y hace que el amor a Dios sea también amor al prójimo (cf. Mc 12, 31).

En nuestro camino también nos encontramos ante la tentación del tener, de la avidez de dinero, que insidia el primado de Dios en nuestra vida. El afán de poseer provoca violencia, prevaricación y muerte; por esto la Iglesia, especialmente en el tiempo cuaresmal, recuerda la práctica de lalimosna, es decir, la capacidad de compartir. La idolatría de los bienes, en cambio, no sólo aleja del otro, sino que despoja al hombre, lo hace infeliz, lo engaña, lo defrauda sin realizar lo que promete, porque sitúa las cosas materiales en el lugar de Dios, única fuente de la vida. ¿Cómo comprender la bondad paterna de Dios si el corazón está lleno de uno mismo y de los propios proyectos, con los cuales nos hacemos ilusiones de que podemos asegurar el futuro? La tentación es pensar, como el rico de la parábola: «Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años... Pero Dios le dijo: “¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma”» (Lc 12, 19-20). La práctica de la limosna nos recuerda el primado de Dios y la atención hacia los demás, para redescubrir a nuestro Padre bueno y recibir su misericordia.

En todo el período cuaresmal, la Iglesia nos ofrece con particular abundancia la Palabra de Dios. Meditándola e interiorizándola para vivirla diariamente, aprendemos una forma preciosa e insustituible de oración, porque la escucha atenta de Dios, que sigue hablando a nuestro corazón, alimenta el camino de fe que iniciamos en el día del Bautismo. La oración nos permite también adquirir una nueva concepción del tiempo: de hecho, sin la perspectiva de la eternidad y de la trascendencia, simplemente marca nuestros pasos hacia un horizonte que no tiene futuro. En la oración encontramos, en cambio, tiempo para Dios, para conocer que «sus palabras no pasarán» (cf. Mc 13, 31), para entrar en la íntima comunión con él que «nadie podrá quitarnos» (cf. Jn 16, 22) y que nos abre a la esperanza que no falla, a la vida eterna.

En síntesis, el itinerario cuaresmal, en el cual se nos invita a contemplar el Misterio de la cruz, es «hacerme semejante a él en su muerte» (Flp 3, 10), para llevar a cabo una conversión profunda de nuestra vida: dejarnos transformar por la acción del Espíritu Santo, como san Pablo en el camino de Damasco; orientar con decisión nuestra existencia según la voluntad de Dios; liberarnos de nuestro egoísmo, superando el instinto de dominio sobre los demás y abriéndonos a la caridad de Cristo. El período cuaresmal es el momento favorable para reconocer nuestra debilidad, acoger, con una sincera revisión de vida, la Gracia renovadora del Sacramento de la Penitencia y caminar con decisión hacia Cristo.

Queridos hermanos y hermanas, mediante el encuentro personal con nuestro Redentor y mediante el ayuno, la limosna y la oración, el camino de conversión hacia la Pascua nos lleva a redescubrir nuestro Bautismo. Renovemos en esta Cuaresma la acogida de la Gracia que Dios nos dio en ese momento, para que ilumine y guíe todas nuestras acciones. Lo que el Sacramento significa y realiza estamos llamados a vivirlo cada día siguiendo a Cristo de modo cada vez más generoso y auténtico. Encomendamos nuestro itinerario a la Virgen María, que engendró al Verbo de Dios en la fe y en la carne, para sumergirnos como ella en la muerte y resurrección de su Hijo Jesús y obtener la vida eterna.

Vaticano, 4 de noviembre de 2010

BENEDICTUS PP. XVI

28 de febrero de 2011

Animación Misionera de los Jóvenes

Fiore (Paraguay) animando renunión con niños. Misión 2001 La Aurora
.....Si queremos examinar y ponderar la riqueza propia de la juventud, hemos de tener en cuenta que algunos, aun estando de lleno en edad juvenil, de tal modo orientan su vida o se dejan llevar por presiones ambientales que en el sentido psicológico «han renunciado a su juventud», es decir, no han cultivado sus valores humanos específicos y así «han envejecido antes de tiempo». La calidad de vida joven no se basa sólo en los años pasados ya en el mundo: «en el corazón, antes que en ninguna otra parte, se busca el sentido verdadero y total de la juventud». Atendiendo a este sentido más profundo, ante los estudiantes de la Universidad Pontificia de Manila se pregunta el Papa: «¿qué es ser joven?» Y da esta respuesta: «ser joven significa poseer dentro de sí incesante novedad de espíritu, alimentar en el interior la búsqueda continua del bien y perseverar hasta alcanzar la meta». Es una cuestión de corazón, pero entendiéndolo como orientador y promotor continuo de la acción... Descargar Documento Completo
Fuente: www.omp.es 

24 de diciembre de 2010

Navidad.....

Que en esta Navidad el Señor tenga un lugar en nuestros corazones, solo eso basta para cambiar el mundo.
 
JESUS NACIÓ (Marcos Witt) 
Llego el frio del invierno
lluvia de lucez a caido
inundando las calles de color
los niños se llenan de ilucion
los hombres piensan ser mejor
se hollen cantos navideños
a nacido el salvador

noche de paz noche de amor
pero se ven tan solos en a las calles
los hombres esclavos del dolor

coro
jesus nacio la navidad llego
es para ti Jesus nacio
para tu paz para tu amor
jesus nacio la navida llego
invitalo a pasar en ti
invitalo a llenar tu corazon

esta cena trae recuerdos
de una cena en el cielo
los regalos el misterio
de un regalo que es eterno amor
a ti y ami

coro
jesus nacio la navidad llego
es para ti Jesus nacio
para tu paz para tu amor
jesus nacio la navida llego
invitalo a pasar en ti
invitalo a llenar tu corazon

el es amor tu salvacion
y el quiere vivir
por siempre en ti

coro
jesus nacio la navidad llego
es para ti Jesus nacio
para tu paz para tu amor
jesus nacio la navida llego
invitalo a pasar en ti
invitalo a llenar tu corazon
(2veses)
invitalo a tu corazon




6 de diciembre de 2010

La Palabra. Meditación y Poesía (ciclo A) Libro para Descargar

¡Qué bien viene insistir en las dos dimensiones de la lectura bíblica, hecha a través de los tres Ciclos del Leccionario dominical! La dimensión comunitaria. Una lectura hecha en el seno de la comunidad para la comunidad, reunida en torno a la «mesa de la Palabra». Y la «homilía » como la actualización del mensaje para el aquí y el ahora, cuando es realmente una homilía que «saca» el sentido de los textos para hoy, en una especie de «exégesis » pastoral. Desde ella, «lo que dice el texto», como palabra de Dios en lenguaje humano, es previo a «lo que me/nos dice el texto», como aplicación y estímulo en el aquí y en al ahora.
Y la dimensión unitaria de los dos Testamentos. La relación que, especialmente en los domingos del tiempo ordinario, se establece entre la primera lectura, del Antiguo Testamento, y el texto evangélico, va progresivamente formando una espiritualidad  bíblica que, desde la experiencia de la correlación, de la matización y hasta de la misma «corrección» que Cristo, como culmen de la revelación del Padre, supone para el conjunto de las Escrituras. La «clave» de lectura, de comprensión y de apropiamiento espiritual de la Palabra, se encuentra así
en Cristo Jesús. «En el principio», en efecto, no existía la Escritura; «en el principio, existía la Palabra».
He tenido mucho interés en que esta relación entre primera lectura y texto evangélico quede, hoy, subrayada
en los comentarios. Me parece, en efecto, un aspecto fundamental de la «construcción» del Leccionario, que no puede pasar desapercibida. Ya los mismos títulos que se dan a cada uno de los comentarios tienen esta finalidad. Como he repetido, sin embargo, en las introduccionesa los otros dos ciclos, no se trata, en realidad, de unos comentarios «formales»... Yo los he llamado «ecos». Fundados en una lectura seria del texto, pero con toda la subjetividad que los «ecos» tienen en la interioridad de ada uno, también en la mía.
Se trata, por tanto, de compartir «interioridad». No intimismo. Y para ese compartir he intentado subrayar
aspectos reales del texto, con la intención, sin embargo, de «hacer cómplices» de la misma mirada. Los lectores/meditadores (que de eso se trata, de ayudar a meditar y asimilar el texto bíblico), verán que hay una gran reiteración del tema de la confianza. Cada vez que el texto lo permitía, casi me salía espontáneo hasta el subrayado material de la palabra. Estoy convencido, en efecto, de que la confianza (en Dios, en Jesús, en el Evangelio y en los hombres y mujeres de hoy) es presupuesto imprescindible para una pastoral de la  esperanza. De ella necesitamos todos. Los unos, por todo aquello que les sobra y no les sacia; los otros por todo aquello que les falta aún y saben y quieren «esperar contra toda esperanza».
Como en los Ciclos anteriores, los sonetos de Joaquín Fernández eran anteriores (una especie de «comentario en poesía»). En verdad, ellos son fuente de inspiración  para muchos subrayados.
¡Ojalá que este acercamiento a la Palabra, servida «en la mesa» para preparar la «mesa de la Eucaristía» nos introduzca a todos en el misterio de la entrega de Jesús por nosotros y en la urgencia de nuestra entrega, en Jesús, para la salvación de todos!
                                                    Pedro Jaramillo Rivas

Celebraciones Dominicales sin Sacerdote (Ciclo A) Libro para Descargar



PRESENTACIÓN DEL LIBRO
Es una realidad evidente, desde hace unas décadas, que hay escasez de sacerdotes, tanto diocesanos como religiosos. A nadie se le escapa el dato de que los seminarios, en buen número, están prácticamente vacíos. Las estadísticas reflejan una cierta estabilidad en las cifras de los últimos años, pero los números que manejan son preocupantemente reducidos. A corto plazo no se vislumbra una solución para que las comunidades cristianas estén atendidas como en el pasado. La figura del diácono permanente, por las razones que sean, tampoco se ha extendido. ¿Será un signo de los tiempos por el que Dios está queriendo decir algo?
Debido a la corriente de aire fresco que supuso para la Iglesia el Concilio Vaticano II y a esta escasez de sacerdotes, los laicos y los religiosos no sacerdotes han ido adquiriendo una mayor relevancia y un creciente protagonismo en la evangelización; es mayor su participación y existe una mayor corresponsabilidad donde se ha promovido una visión conciliar de la Iglesia como Pueblo de Dios. En muchos laicos está surgiendo una
vocación ministerial nueva, como fruto de los procesos catecumenales y como respuesta a las aspiraciones y necesidades de las distintas Iglesias. En muchas de ellas ejercen unos ministerios que antes cubrían los sacerdotes, haciendo que laicos y religiosos no sacerdotes estén asociados de un modo estable al ministerio pastoral. ¿Podemos considerar esta situación como meramente transitoria? ¿Se trata de un remedio para salir del paso o de un bien y de una oportunidad para la Iglesia?
Lo cierto y apremiante es que, por unos motivos o por otros, como el corrimiento de la gente del campo a la ciudad, hay muchas parroquias y/o pequeñas comunidades cristianas sin presencia ordinaria del sacerdote. Se dan casos en los que éste pasa con excesiva rapidez para la misa del domingo o alguna vez al mes. Tampoco es novedosa en algunos núcleos urbanos la celebración dominical sin sacerdote.

1 de diciembre de 2010

Revista Umbrales. Diciembre

El tema central de la edición del mes de Diciembre de la Revista Umbrales es "Volver a Jesús". Como siempre la Edición Completa puede descargarse en formato PDF (clic en la imagen).-

Salió el sembrador. Meditación bíblico-pastoral para tiempos de Misión

“SALIÓ EL SEMBRADOR A SEMBRAR…”
                                       (Por Primo Corbelli SCJ)
El sembrador sale; deja la casa, deja la parroquia, lo seguro, lo conocido y sale a sembrar. Su trabajo no consiste en cosechar sino en sembrar. Practica el “vayan” y no el “vengan”. Es hombre de esperanza y por eso interpela a los extraños y se aventura por caminos desconocidos. Su tarea no consiste en clasificar los diferentes tipos de terreno, en trazar el mapa de las posibilidades. Hay que poner a prueba todos los terrenos, correr el riesgo de sembrar la Palabra de Dios en todas partes.


Puede ser la visita a una familia, un encuentro en la calle, una reunión en la cooperativa o en la junta vecinal, en la cola del almacén, una demostración política, un fallecimiento, una enfermedad, un bautismo. Se trata sólo de caminar por la calle con los ojos y los oídos atentos aprovechando las ocasiones, cultivando las amistades, descubriendo el dolor escondido y siendo disponibles. Para los que no son pastores, todas las ovejas parecen idénticas; el buen pastor por el contrario las identifica, las conoce una por una y las visita. Tampoco el misionero puede decir: “No puedo, “No tengo tiempo”, “No soy capaz”; porque es enviado por Jesús, que le asegura su cercanía (Mt 28,20). Jesús comía en las casas de la gente, recorría los barrios y se hacía encontrar por todos. Su actividad está hecha de constantes interrupciones; y no aparenta tener prisa. Es un trabajo, el de la evangelización, que hoy en día no hay que achacarle solo al cura. A este ya la gente no sabe cómo encontrarlo en la parroquia, porque los compromisos lo superan.

20 de noviembre de 2010

Cruz Dehoniana


Símbolo de la congregación de los padres del Sagrado Corazón de Jesús (Dehonianos), la cruz dehoniana expresa la espiritualidad dejada por el Padre Dehon: El amor y la reparación.
En el caso que conozcas a nuestros padres, hermanos y seminaristas, ya los abras visto llevando esta cruz en el pecho, la misma cruz a servido para motivo de pancartas, tapas de revistas y tarjetas vocacionales. Todo esto porque esa cruz tiene un significado muy grande para nosotros los Dehonianos.
La cruz por si sola es un símbolo de la entrega de Cristo por nosotros. El amor, visiblemente expresado también en el símbolo del corazón, es la presencia viva de Cristo resucitado en la Eucaristía, entendida como una actitud de proximidad adorable. El corazón de Cristo se da y se revela plenamente sobre la cruz, entregándose como ofrenda victimal para la liberación y salvación de los pecadores, una entrega de amor sin medidas, ofrenda de vida para que tengamos más vida, en la cruz, vemos el corazón de Dios, un Dios que ama tanto a la humanidad al extremo de dar su vida. Es esto lo que queremos decir con la cruz Dehoniana.
Al decir “corazón” se sobrentiende las actitudes interiores e inmutables, que proyectan el rostro de Dios en el rostro de Cristo, unido, por el don de la gracia y el esfuerzo de imitarlo, es nuestra configuración a las actitudes de Cristo. El corazón de Jesús, símbolo profundamente evocativo, nos lleva al centro de nuestra fe: Dios que es amor. Un amor que se revela y se dona en el amor redentor de Cristo, ofreciendo y suscitando, en quien lo acoge, una vida nueva en la caridad, una vida que se torna posible por el don de un corazón nuevo.
Observemos un detalle. Es un corazón sin fondo: no está diseñado sobre la cruz. La cruz aparece como una forma. Es justamente en eso que encontramos otro gran significado en nuestra cruz. Una vez que ella tiene una configuración de una forma, nada más simple que entender que cada uno debe colocar allí su corazón. Es por esto que somos religiosos del corazón de Jesús. Debemos tener un corazón igual al de él. Igual en la forma de tratar a las personas, en el amor de tratar a las personas, en el amor por las cosas del padre y por el reino. Es encima de todo, igual a su Donación total, como cuando se entregó en la cruz.
Claro que esta cruz no sirve solamente para nosotros, es de toda la iglesia y de todos los cristianos. Nosotros los dehonianos nos identificamos con ella, pero vos también podes identificarte y usarla. Existen muchos jóvenes, laicos y laicas que la llevan a todas parte. Tanto se identifican con nuestro modo de ser y de vivir que se hacen laicos y laicas dehonianas. Mas sobre eso hablaremos otro día.
Como lo podrás ver, entre nosotros es así. Traemos en el pecho una cruz en forma de corazón. Es para que nunca nos olvidemos de modelar nuestro corazón al corazón de Jesús.
Extraido de http://portalscjbrasil.blogspot.com/2006/05/cruz-dehoniana.html (Gracias Cesar por la traducción)

5 de septiembre de 2010

Liturgia Dominical. 05 de Septiembre 2010

La liturgia de este domingo nos invita a tomar conciencia de cuán exigente es el camino del “Reino”.
Optar por el “Reino” no es escoger un camino de facilidad, sino aceptar recorrer un camino de renuncia y de entrega de la vida.
Es, sobre todo, en el Evangelio donde se trazan las coordenadas del “camino del discípulo”: es un camino en el que el “Reino” debe tener la primacía sobre las personas que amamos, sobre nuestros bienes, sobre nuestros propios intereses y esquemas personales.
Quien toma contacto con esta propuesta tiene que pensar seriamente si quiere acoger, si tiene fuerzas
para seguir. Jesús no admite medias tintas: o se acepta el “Reino” y se embarca en esa aventura a tiempo completo y “a fondo perdido”, o no vale la pena comenzar algo que no se va a llevar a efecto.
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17 de febrero de 2010

Retiro de Cuaresma

La Radio Franciscana (www.franciscanradio.org) y los obispos católicos de los Estados Unidos proponen para esta cuaresma  un “Retiro en la radio” o en la red usando el Windows Media Player, o Real Player, o cualquier  MP3 player, incluyendo Apple’s iPod. Es una oportunidad para enfocar claramente lo que Dios nos dice en esta Cuaresma. Cada semana un obispo guía nuestra reflexión a través de los Evangelios de la Cuaresma.
Los archivos pueden ser escuchados on line o descargarse en diversos formatos. 


Descargar Retiro

24 de diciembre de 2009

Revista Umbrales. Ed. Diciembre 2009


Navidad: La Esperanza de un Mundo Nuevo, es el tema central de a Revista Umbrales del Mes de Diciembre (Nº 204). DESCARGAR