9 de noviembre de 2009

UNA HORMIGA…

¡Una hormiga me llevó a orar!




El otro día vi una hormiga que cargaba una enorme hoja. La hormiga era pequeña y la hoja debía tener como mínimo, diez veces el tamaño de ella. La hormiga cargaba con sacrificio, y arrastraba, y tenía la hoja sobre su cabeza. Cuando el viento soplaba, la hoja se tumbaba, haciendo caer a la hormiga también. Fueron muchos los tropiezos mas no por eso la hormiga se desanimó de su tarea. Yo la observé y la acompañé hasta que llegó próxima a un hueco que debía ser la puerta de su casa. Fue ahí cuando pensé - acá ella termina su trabajo. Ilusión la mía. La verdad, apenas había terminado una etapa. La hoja era mucho mayor que la boca del hueco lo cual hizo que la hormiga la dejase del lado de afuera y poder entrar solita. Fue ahí que dije para mí: -"tanto sacrificio para nada"- Recordé un dicho popular:

"Nado, nado y murió en la playa"

Más la pequeña hormiga me sorprendió del agujero salieron otras hormigas, que comenzaron a cortar la hoja en pequeños pedazos. Ellas parecían alegres por la tarea; en poco tiempo, la gran hoja había desaparecido, Dando lugar a pequeños trozos que ellas llevaron para dentro del agujero. Inmediatamente pensé en mis propias experiencias. Cuantas veces me desanimé delante del tamaño de las tareas o de las dificultades?

Tal vez, si la hormiga hubiera mirado el tamaño de la hoja, no la habría recogido. Envidie su persistencia y su fuerza. Naturalmente, transformé mi reflexión en oración y le pedí al Señor -Que me diese la tenacidad de aquella hormiga, para "cargar" las dificultades del día a día., que me diese la perseverancia de la hormiga, para no desanimarme ante las caídas. Que yo pudiese tener la inteligencia, la sabiduría de ella, para dividir en pedazos el fardo que, a veces se presenta grande de más. Que yo tuviese la humildad para participar con otros el éxito de la llegada. Pedí al Señor la gracia de, como aquella hormiga, No desistir de la caminata aunque los vientos sean contrarios, y hacen dar vuelta la cabeza para bajo; lo mismo que cuando, por el tamaño de la carga no consiga ver con nitidez el camino a recorrer. La alegría de los hijos que, probablemente, esperaban allá adentro por el alimento, como la hormiga, haz que pueda olvidar y superar las adversidades de la entrada. Después del encuentro con aquella hormiga salí mas fortalecido en mi caminata.

Agradecí al Señor por haber colocado aquella hormiga en mi camino o por haberme hecho pasar por el camino de ella. Los sueños no mueren, apenas adormecen el alma de la gente.

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