15 de septiembre de 2013

Ante una multitud, el cura Brochero fue proclamado beato

El sacerdote José Gabriel  Brochero fue proclamado beato hoy por el prefecto para la  Congregación de la Causa de los Santos, cardenal Angelo Amato,  ante una multitud reunida en el predio de Villa Cura Brochero en  el valle de Traslasierras de la provincia de Córdoba.
La beatificación se concretó después que el prelado italiano  leyó una carta por la que se inscribe a Brochero en el libro  de los beatos, “acogiendo los deseos de nuestros hermanos, Carlos  Ñañez y Santiago Olivera (obispos de las diócesis de Córdoba y de  Cruz del Eje) y de numerosos fieles”.
“Después de haber escuchado el parecer”, dice la carta que  lleva la firma del Papa Francisco, con fecha 9 de agosto de este  año “concedemos que el venerable siervo de Dios , sacerdote,  pastor según el corazón de Cristo, sea llamado beato de ahora en  adelante y que su fiesta pueda celebrarse cada año el día 16 del  mes de marzo, en los lugares y según el modo del  Derecho”.       
A las 10 ingresaron los obispos de la Argentina al sitio  donde se levantó el altar en el Cerro de la Cruz, donde también  muchos de los fieles -unos 180 mil- pasaron la fría noche en  armoniosa vigilia. Durante la ceremonia, la doctora Silvia Correale, postuladora  de la causa del ahora primer sacerdote argentino beato, realizó  una semblanza del cura Brochero.
Recordó que nació en Santa Rosa del Río Primero, el 16 de  marzo de 1840 en una familia profundamente cristiana cordobesa y  que recibió la ordenación presbiterial el 4 de noviembre de 1866,  se ordenó maestro en filosofía y fue prefecto de estudios en el  Seminario Mayor.
En 1869 lo destinan al valle de Traslasierras donde se descubre  “discípulo misionero de Cristo resucitado” y vive su misión “con  pasión”. Utilizó como un modo de transformación de sus fieles, la  predicación de los ejercicios espirituales y el 26 de enero de  1914 muere en Villa del Tránsito, hoy cura Brochero.
A continuación, el padre Julio Merediz sacerdote jesuita,  vicepostulador de la causa de canonización del Cura Brochero y  uno de los principales difusores de su obra, trazó los rasgos de  la espiritualidad del nuevo beato.  Dijo que “fue un pastor dotado de gran espíritu de sacrificio,  sirvió a la gente más pobre del campo, los sirvió especialmente a  través de los ejercicios espirituales, murió leproso y ciego”.
Fue “un verdadero sacerdote con olor a oveja al decir del Papa  Francisco”, explicó y resaltó que Brochero siempre decía  que “Cristo lavó con su sangre mis pecados” y que su corazón  sacerdotal llegaba a su plenitud con la Eucaristía.
“Brochero se hizo Eucaristía, su vida fue un celebrar el  misterio de la Eucaristía. Brochero fue consuelo de las mujeres y  hombres peregrinos de la Patria Celestial” y destacó la  “devoción” a la Virgen María, “Madre de Jesucristo”.
Resaltó que “como la Virgen en las Bodas de Caná”, le dijo a  Jesús “no tienen agua, no tienen caminos” y por lo tanto “ayudó a  su pueblo abrió escuelas, proyectó el ferrocarril, entre todos  hicieron caminos, acequias y la Casa de Ejercicios”. “Para Brochero su opción para los más necesitados no fue una  postura ideológica ni estereotipada, murió pobre y enfermo Su ejemplo ilumina a quienes hoy desean seguir las huellas de  Cristo”, expresó.
Para Merediz, Brochero anima a salir a las periferias y aclaró  que “el pueblo fiel sabe por instinto que los santos son el  regalo que Dios les hace”. Luego fue leída la carta por la que se proclamó su  beatificación ante el entusiasmo y la desbordante emoción de los  presentes, luego comenzó la celebración de la misa.
En el altar se colocaron reliquias del Cura Brochero, mientras  que en un costado se encontraba Nicolás Flores y sus padres   Sandra Violino y Osvaldo. Se trata del niño sobre quien Brochero produjo un milagro que  le permite estar hoy con vida, tras haber sufrido un terrible  accidente automovilístico con apenas once meses de vida, hace 13  años.
Muchos recuerdan hoy que con su mulo Malacara, Brochero  desafió las contingencias del clima, los malos entendidos, devoró  kilómetros para llevar los sacramentos y admiten que encarna el  tipo de sacerdote que reclama hoy la Iglesia.
El cura Brochero inauguró en 1877 su casa de Ejercicios a  donde llevaba caravanas de hasta 700 hombres y mujeres por las  altas cumbres heladas y con nieve y en 1880 puso en marcha el  colegio de niñas con las Hermanas Esclavas del Corazón de Jesús a  cargo.    

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