15 de octubre de 2009

Orar. Una Aventura Apasionante!!!

¡ORAR, una aventura apasionante...!

Nos vamos a encontrar con siete palabras esenciales. Ahora queremos apenas despertarlas, decir que están aquí y que nos desafían a entrar por ella. Serán puntos de referencias para la oración. Vamos a ellas.

La primera palabra es CONVERSIÓN. Quien se decida a orar, quien quiera emprender este arduo camino tiene que romper con el pecado, tiene que orientar su vida a Dios. La oración es un encuentro de amistad. El pecado es desorientación de la vida a Dios. Con el pecado en el corazón es imposible encontrar a Dios.

La segunda palabra es SOLEDAD. La oración exige una experiencia de soledad. Se necesita parar. Es preciso entrar en desierto, dedicar tiempos fuertes a la lectura, a la escucha, a la meditación, a la contemplación. Quedarse a solas con Dios para hacer intimidad. Pararse en una sociedad de barullo, de prisas, es una prueba desafiadora.

La tercer palabra es SILENCIO. Sólo desde el silencio ambiental, mental, afectivo y corporal, somos capaces de llegar a Dios. La soledad será forjadora del silencio. En el silencio descubriremos los ruidos de nuestro interior. Un desafío arduo: hacer silencio en el interior, liberarnos de los ruidos, quedarse vacío para que Dios nos llene.

La cuarta Palabra es la PALABRA DE DIOS. En la soledad, en el silencio, el hombre tiene un lugar de encuentro con Dios: la Palabra que le despierta el corazón. Palabra que le va cambiando de mentalidad. Palabra que le pone en contacto con el Dios manifestado en Jesús. Palabra que será el soporte y vida en la oración. Palabra que le llenara paso a paso el corazón, porque el corazón esta hecho para la Palabra y la Palabra para el corazón.

La quinta es palabra es ESPIRITU SANTO. El Espíritu conduce a la soledad, al desierto, donde habla el corazón. El Espíritu es el silencio activo de Dios en el corazón del creyente. Sólo desde el silencio y a la luz de la Palabra llegamos a su clamor. El Espíritu actúa en el corazón por la Palabra que es la espada del Espíritu. El Espíritu es el que nos ora, el que nos reza, el que nos clama: Abba, Padre. Somos poseídos por el Espíritu que en el Bautismo nos fue dado. El es quien nos identifica con Jesús para que nosotros digamos a Dios: Padre. El es quien levanta en nuestro corazón, con Jesús, el ¡Abba, Padre!!!

La sexta palabra es CORAZÓN. En la oración tenemos que entrar dentro de nosotros. Hacer peregrinación al interior, al fondo, a lo hondo y profundo de la persona, al corazón. Y desde nuestro corazón, donde existe la verdad de nuestra vida, orar. Orar desde el corazón es orar con nuestras limitaciones y libertades. Orar con el corazón es orar desde el barro.

Por fin la séptima palabra es VIDA. Porque oración que no esta enraizada en la vida nos es oración. Oración que no ora la existencia no es oración. La vida es el clima orante. Una vida que es asumida, que nos lleva a buscarla, en compromiso serio, en camino de libertad. La vida es el mundo, la sociedad, los hombres, los acontecimientos, los marginados, el cosmos. La vida es el hombre encarnado, como Jesús, en acción salvadora. La oración que no conduce a la vida no es oración.

ORAR es una aventura apasionante en la fe . Aventura de búsqueda. De orientar la vida, de entrar en la soledad y hacer silencio , de acoger la palabra y dejarse llevar por el Espíritu. Aventura de cambiar el corazón de uno mismo y el del mundo.

Preguntas para la reflexión.

1. Mi experiencia de Oración: ¿Cómo es?, ¿Son verdaderos encuentros con Dios?, ¿Invoco al Espíritu Santo para que pueda escuchar al Padre?

2. ¿Mi oración esta incrustada en mi vida?, ¿Hago de mi vida una oración, viviendo los valores
cristianos?

3. ¿Qué traje a este retiro: mis miedos, mis limitaciones, mis alegrías, mis anhelos?, ¿Estoy
dispuesto a dedicar estos días a escuchar la Palabra de Dios?

Fuente: www.lawebmisionera.com.ar

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