1 de octubre de 2009

1 de Octubre. Santa Teresita del Niño Jesús

Santa Teresita del Niño Jesús. SANTA PATRONA DE LAS MISIONES

Santa Teresita de Lisieux es modelo de oración y sacrificio por las Misiones. Si bien esta joven monja carmelita de clausura nunca realizó actividad misionera específica, su profundo amor a las misiones la ha hecho merecedora del título de Patrona Universal de las Misiones por ser el ejemplo perfecto de lo que es la cooperación misionera espiritual.

Nace el dos de enero de 1873 en Alencon, Francia. Su padre Luis Martín era relojero, y la mamá Acelia María, costurera.

Cuando Teresita tiene 14 años, decide entrar como hermana Carmelita donde ya están sus dos hermanas mayores, pero en el convento no aceptan niñas de esa edad. Entonces Teresita tiene la osadía de acercarse al papa León XIII en medio de una peregrinación y le expresa su deseo de ser Carmelita. En abril de 1888 es admitida en el convento de las Carmelitas en Lisieux. Las religiosas notaron desde el primer día en ella equilibrio emocional no común en las niñas de esa edad de 15 años, y el Director espiritual quedó admirado de que esta joven no vivía de vanas ilusiones, sino que tomaba la vida con seriedad y paz.

El 8 de septiembre de 1890, a la edad de 17 años, hace sus votos o juramentos de pobreza, castidad y obediencia, y queda constituida hermana Carmelita, hermana Teresita del Niño Jesús.

Uno de los principales deberes de las hermanas Carmelitas es orar por los sacerdotes, Teresita consideró este deber como uno de los más importantes de su vida. Todos los sacrificios que le tocaba vivir en su vida de convento, los ofrecía con amor por la conversión de los pecadores.

En la noche del Jueves Santo de 1896 Teresita sufre la primera señal grave de la enfermedad que la iba a llevar al sepulcro: la tuberculosis o tisis. Esa noche un vómito de sangre le anuncia – como dice ella misma – que "el Amor de los amores vendrá ya muy pronto a llevarme al paraíso". Su terrible enfermedad dura 18 meses, que son un verdadero martirio pero sobrellevado con un valor, una calma y una alegría verdaderamente admirables. De vez en cuando tiene que salir a pasear por el jardín por orden del médico. Cada paso que da es como un puñal que se clava en sus pulmones enfermos. La enfermera le dice: "Teresita, ya que sufre tanto al caminar, no camine más", y ella le responde: "Sigamos. Es que cada paso doloroso que doy lo ofrezco por un misionero que esté en peligro de desanimarse de su vocación". Las misiones y los misioneros son el tema de todas sus oraciones y el fin por el cual ofrece su enfermedad dolorosa y agotadora. Por eso la nombran después Patrona de las misiones y de los misioneros.

Su gran descubrimiento lo narra ella misma. "Buscaba en la Sagrada Escritura cuál sería el mejor método para agradar a Dios, hasta que al fin descubrí en la segunda carta de San Pablo a los Corintios, capítulo 13: "Si yo no tengo amor, nada soy", y descubrí que mi oficio en la Iglesia era el amor: amar a Dios con todo el corazón y con toda al alma, y sobre todas las cosas, y amar al prójimo como uno se ama a sí mismo. Y mi "Caminito" será el de la "Infancia espiritual": ser siempre como un niñito necesitado, ante mi Padre Dios". Este "Caminito" de Santa Teresita lo han seguido después muchas personas y han logrado admirables éxitos en santidad, en alegría y paz.

En junio de 1897 la llevan a la enfermería y ya no vuelve a salir de allí. Desde el 16 de agosto ya no puede recibir la comunión pues sufre de vómitos continuos. Llega a exclamar: "Nunca había imaginado que yo pudiera llegar a sufrir tanto", pero se conserva siempre alegre, contenta por poder sufrir por Cristo y por la salvación de las almas y la santificación de los sacerdotes.

El 30 de septiembre de 1897 exclama: "No me arrepiento de haberme dedicado a amar a Dios", y dulcemente expira como quien se queda plácidamente dormida. Tenía 24 años. Antes de morir ha pedido que no lleven flores a su ataúd, sino que ese dinero lo gasten en ayudar a gente pobre. Su entierro es humilde, y en el solar del convento queda sepultada, como una ignorada y pobre mujercita de pueblo.

Pero empieza a obtener una serie de milagros, favores y gracias tan admirables que su devoción se riega por todo el mundo como un incendio por un lago de combustible. Y es tanta, tanta la gente que la invoca, que el Papa Pío XI, contrariando la antigua tradición de no declarar santo a nadie antes de que cumpla los 50 años de haber muerto, la canoniza o declara santa en 1925, sólo 27 años después de haber pasado a la eternidad. Como una de las principales obligaciones de las carmelitas es pedir por las misiones, no es extraño que, en 1927, Santa Teresita fuera nombrada Patrona de todas las Misiones Extranjeras, junto con San Francisco Javier. Dijo Teresita: "Quisiera ser misionera ahora y siempre y en todas las misiones."

Su fiesta se celebra cada año el 1º de octubre y los favores que Santa Teresita sigue obteniendo a los que le rezan con fe y a quienes leen su autobiografía "Historia de un alma", son incontables. Una vez más se cumple la profecía de Jesús: "Los últimos de este mundo, serán los primeros en el Reino de Dios".

Oración por las misiones a Santa Teresita del Niño Jesús

Oh Santa Teresita del Niño Jesús, que has sido justamente proclamada Patrona de las Misiones de todo el mundo: acuérdate de los ardentísimos deseos de mostrarte, cuando vivías en la tierra, de querer plantar la Cruz de Jesucristo en todas las naciones, y anunciar el Evangelio hasta la consumación de los siglos. Te suplicamos que ayudes, según tu promesa, a los sacerdotes, a los misioneros y a toda la Iglesia. Así sea.

Santa Teresita del Niño Jesús ¡Ruega por nosotros!

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